Los adultos mayores pueden no necesitar vitamina D para prevenir caídas y fracturas


adultos mayores


Muchos adultos mayores deben evitar tomar vitamina D y suplementos de calcio para prevenir caídas y fracturas y, en cambio, centrarse  en ejercicios físicos para mejorar el equilibrio y la coordinación.

Es la conclusión de un estudio del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos (USPSTF) de Estados Unidos sobre prevención de caídas y fracturas.
Esto se produce en medio de un creciente debate en la comunidad médica sobre el papel de la vitamina D, que en dosis bajas puede ayudar a algunas personas, pero está relacionada con un mayor riesgo de fracturas, caídas, cálculos renales y ciertos cánceres en dosis más altas.


"La vitamina D no debe consumirse para prevenir caídas en adultos mayores, dosis bajas de vitamina D y calcio no previenen fracturas en hombres ni mujeres posmenopáusicas", dijo el vicepresidente del Grupo de Trabajo Dr. Alex Krist, de Virginia Commonwealth University en Richmond.


"Si las personas sanas toman vitamina D únicamente por estas razones, probablemente deberían dejar de tomarla. Sabemos que hay intervenciones más efectivas para las personas preocupadas por las caídas, como el ejercicio" agregó Krist.


La vitamina D ayuda al cuerpo a usar calcio y supuestamente ayuda a mantener la salud ósea. La ingesta diaria recomendada de vitamina D para la mayoría de los adultos es de 600 UI, o 800 UI después de los 70 años.


Algunas personas toman vitamina D porque esta no se encuentra en muchos alimentos, aunque se puede encontrar en hígado de ternera, salmón o sardinas en conserva, queso y yemas de huevo, así como en leche fortificada y jugo de naranja.
Obtener vitamina D y calcio de los alimentos se ha relacionado con un menor riesgo de disminución de la densidad ósea, conocida como osteoporosis, que puede contribuir a evitar caídas y fracturas entre los adultos mayores. Pero aún no hay suficiente evidencia para determinar los beneficios y los daños de tomar vitamina D o suplementos de calcio para prevenir fracturas en hombres o mujeres que no han pasado por la menopausia, concluye el estudio.

Después de la menopausia, cuando disminuyen los suministros de la hormona estrógeno, puede aumentar el riesgo de osteoporosis, la investigación no recomienda evitar dosis muy bajas de vitamina D y calcio para prevenir las fracturas. Sin embargo, todavía no hay suficiente evidencia para determinar las ventajas o los daños de las altas dosis.
El ejercicio, sin embargo, si puede reducir el riesgo de caídas y también disminuir la probabilidad de caídas que causen lesiones graves, dijo la Dra. Janelle Guirguis-Blake, investigadora de la Universidad de Washington en Seattle.
Cada vez más, los doctores se están enfocando en otros métodos para la prevención de caídas y fracturas que incorporan actividades de ejercicio y equilibrio, y además abordan situaciones que contribuyen a caídas como pérdida de visión y efectos secundarios de medicamentos, dijo el Dr. Jo Ann Manson, investigadora de la Escuela de Medicina de Harvard en Boston.

"Las nuevas pautas reconocen la limitada e inconsistente investigación hasta la fecha, y enfatizan que es importante ir más allá de la vitamina D y los suplementos de calcio para prevenir caídas y fracturas".
“Las nuevas directrices sugieren que el entusiasmo por la vitamina D y otros suplementos para la prevención de fracturas y caídas ha sobrepasado la evidencia”.
"Los adultos con alto riesgo (aquellos con osteoporosis o con mayor riesgo de fracturas o caídas) aún pueden ser buenos candidatos para la suplementación", agregó Manson. "Sin embargo, los nuevos informes enfatizan la investigación limitada e inconsistente hasta la fecha y el potencial daño con la dosificación de grandes dosis, y que tenemos que ir más allá de tomar vitamina D, y/o píldoras de calcio para prevenir fracturas y caídas".

Referencia:
https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2678595



El gen que da forma al cuerpo femenino también determina el riesgo de diabetes tipo 2

Científicos de la Universidad de Oxford han identificado un gen que en las mujeres está vinculado a la producción y ubicación de nuevas células de grasa, y que dicha ubicación contribuye a un mayor o menor riesgo de diabetes tipo 2.



cintura


El estudio examinó el efecto de un gen llamado KLF14. Los investigadores encontraron que las variaciones genéticas que controlan el KLF14 tienen poco impacto en el peso general, pero tienen un marcado impacto en el lugar donde se almacena el exceso de grasa en el cuerpo.
Particularmente en las mujeres, las versiones del gen que provocan que la grasa se deposite preferentemente alrededor de las caderas (en lugar de alrededor del abdomen) proporcionan protección contra la diabetes.

Las diferentes variaciones del KLF14 tienen un impacto en el desarrollo de las células de grasa, y un efecto sorprendente en su tamaño. En las mujeres que portan la versión del gen KLF14 que se asocia con un mayor riesgo de diabetes, estas células son mucho más grandes y llenas de grasa. Es probable que esto ocurra porque, en primer lugar, al ser más grandes, hay menos células de este tipo, por lo que cada célula necesita consumir más grasa. Esto produce células grasas insalubres e ineficientes que tienen más probabilidades de contribuir a la diabetes.

El estudio, que fue una colaboración internacional con el King's College de Londres, la Universidad de California y la Universidad de Pensilvania, también mostró que los efectos de estas variaciones genéticas eran específicos de las mujeres. Además, solo las versiones del gen heredado de la madre son los que están activos. 


En las mujeres que heredaron la versión de mayor riesgo del gen de sus madres, tienen un 30% mayor de probabilidades de sufrir diabetes.


Los descubrimientos proporcionan nuevos conocimientos sobre algunos de los mecanismos implicados en el desarrollo de la diabetes, y señalan que las anomalías en el tejido graso, así como en el hígado y en las células productoras de insulina del páncreas también pueden contribuir. Se anticipa que esta comprensión puede conducir a mejores formas de tratar y prevenir la diabetes en el futuro.

El Dr. Kerrin Small, experto en epidemiología genética y uno de los autores del estudio dijo que estos hallazgos proporcionan una de las comprensiones más completas de un dato genético: “se ha estudiado el gen KLF14 hasta el punto de que entendemos no solo dónde y cómo actúa en el cuerpo, sino también en cuales personas actúa”.

"Esperamos que al desarrollar estos hallazgos con más investigaciones para tratar de comprender por qué la variante genética solo afecta el riesgo de diabetes en mujeres, podamos contribuir a mejores planes de tratamiento y prevención, y avanzar hacia enfoques más personalizados de la enfermedad".

El profesor Mark McCarthy, otro de los autores dijo: Se sabe que el exceso de peso aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, pero este estudio muestra que no todas las grasas son iguales: el lugar donde se almacena cualquier exceso de grasa tiene un gran impacto en el riesgo de la enfermedad. Aquí identificamos un gen clave involucrado en las mujeres para determinar si el exceso de grasa se almacena alrededor de las caderas (donde tiende a estar libre de consecuencias metabólicas) o alrededor de la cintura (donde es particularmente probable que aumente el riesgo de diabetes).

“En lugar de suponer que las variaciones genéticas ejercen sus efectos de la misma manera en diferentes personas, este estudio destaca la importancia de adoptar un enfoque 'holístico' para comprender las causas de la enfermedad, examinando cómo funcionan los genes en diferentes tejidos y en diferentes sexos”.


Referencia:
https://www.nature.com/articles/s41588-018-0088-x