Las células aprenden de las dificultades del primer embarazo y se adaptan para tratar de evitar dificultades en embarazos posteriores


Investigadores del Centro Médico Hadassah y en la Universidad Hebrea de Jerusalén, dicen que su estudio sobre el rol de ciertas células durante el embarazo, puede allanar el camino para desarrollar nuevos medicamentos para disminuir las complicaciones en el parto.


embarazada


La investigación, basada en la "memoria entrenada" de las células NK, que combaten virus y tumores, descubrieron que las células encargadas de ayudar a los fetos a asentarse en el útero y evitar enfermedades como la preeclampsia o el retraso del crecimiento intrauterino, son más activas durante un segundo embarazo, porque recuerdan el primero y están mejor entrenadas para hacer su trabajo la segunda vez.


Las células Natural Killer (NK) son células que están presentes en el sistema inmunitario de todos nosotros, hombres y mujeres, y que están a cargo de combatir virus y tumores.


"Es un hecho clínico conocido que los segundos embarazos son más eficientes que los primeros", dijo Simcha Yagel, jefe de la división de Obstetricia y Ginecología del Centro Médico Hadassah, que formaba parte del equipo de investigación. Los fetos generalmente se implantan mejor en un segundo embarazo; los bebés nacen más grandes y el embarazo es menos propenso a enfermedades como la preeclampsia, una complicación que aumenta la presión arterial y otros problemas en la madre.
"Si sabemos por qué el segundo embarazo es mejor que el primero, entonces tal vez podamos hacer algo para ayudar a las mujeres con embarazos primarios de alto riesgo, como después de la fertilización in vitro o que sean mayores".


Los investigadores han observado que también hay células NK que se encuentran en el revestimiento del útero al comienzo del embarazo y cuya función es ayudar con el desarrollo del feto.


En un embarazo, estas células NK tienen dos misiones, su papel principal es ayudar a construir una implantación exitosa del feto, el papel secundario de detener los virus y otras enfermedades. Alrededor del 70% de las células en el revestimiento del útero son células NK, que probablemente se originan en la médula ósea de la madre o están presentes en el endometrio del útero y se activan al inicio del embarazo, lo que ayuda al feto a sobrevivir.

Los autores del estudio se propusieron estudiar si hay diferencias en las células NK de los primeros embarazos frente a los segundos, y hallaron una "población exclusiva" de células NK que es única en el segundo y repetidos embarazos, que se caracteriza por un mayor número de receptores, NKG2C y LILRB1. Es así que llamaron a estas células NK "entrenadas para el embarazo".

"Durante muchos años los investigadores pensaron que las células NK no tenían memoria", dijo Yagel. "Pero nuestra investigación descubrió que sí la tienen".
Durante el estudio, los investigadores descubrieron que a partir del segundo embarazo, las células NK recuerdan la primera experiencia y mejoran su función la próxima vez. Sin embargo, no hubo diferencia entre el rendimiento de estas células entre el segundo y embarazos posteriores.

Las células NK en un segundo o tercer embarazo recuerdan el primer embarazo y están "mejor preparadas" para el trabajo. Actúan más rápido y más efectivamente. Una especie de disparador que "produce las condiciones necesarias para un embarazo exitoso".

Esta información puede ayudar a los investigadores a encontrar la manera de "omitir" las dificultades del primer embarazo y ayudar a entrenar las células NK desde el principio, allanando el camino para el desarrollo de nuevos medicamentos para tratar enfermedades y otros problemas propios del proceso de gestación.

Referencia:
https://www.timesofisrael.com/israel-study-paves-way-for-women-to-skip-difficulties-of-first-pregnancies/



Una molécula del té verde reduce la acumulación de placa en las arterias

Los estudios iniciales muestran que una molécula que se encuentra en el té verde podría reducir la acumulación de placa en el interior de las arterias.


té verde


Una sustancia que se encuentra en el té verde podría ayudar a los científicos a encontrar nuevas formas de reducir el riesgo de ataques al corazón, sugiere la investigación.

El estudio encontró que una molécula en el té verde, conocida como EGCG (epigalocatequina-3-galato), puede unirse a una proteína que se encuentra en las placas ligadas a la enfermedad de la arteria coronaria y, en determinadas circunstancias, la hace más soluble.

Aunque los expertos dicen que este descubrimiento podría abrir nuevas posibilidades en el desarrollo de moléculas para hacer frente a los depósitos dentro de los vasos sanguíneos que contribuyen a la enfermedad arterial coronaria, afirman que todavía no está claro que cantidad té verde podría ayudar a contrarrestar esta patología. El profesor David Middleton, coautor del estudio de la Universidad de Lancaster dijo:

"Lo que estamos diciendo es que tenemos que mirar esta molécula más cuidadosamente y descubrir formas en que podamos adaptarla para que sea más efectiva para el organismo cuando se consume con el té (u otras formas de administrarla), para incidir eficientemente en las placas".


Anteriormente se había demostrado que el EGCG afectaba la arquitectura de las proteínas que componen las placas relacionadas con la enfermedad de Alzheimer.


En el paper de dicho estudio, investigadores de la Universidad de Leeds y la Universidad de Lancaster describen cómo buscaron explorar el efecto del té verde en la apoA-I, una proteína que es un componente clave del llamado HDL “colesterol bueno”:
"Una cierta cantidad de la proteína existe por sí misma y este parece ser el caso en particular a medida que envejecemos", dijo Middleton, agregando que en ciertas circunstancias la proteína puede plegarse mal y formar fibras finas que se acumulan en las placas dentro de las arterias. El investigador agrega que se piensa que la añadidura de estas fibras hace que las placas sean más propensas a romperse, lo que aumenta el riesgo de ataques cardíacos y derrames cerebrales.


Después de una prueba, los investigadores hallaron EGCG unido a las fibras finas de la proteína. Además, el EGCG parecía descomponer dichas fibras en formas más pequeñas que eran solubles.


El estudio fue recibido con cautela por los expertos que señalaron que tener una dieta balanceada, no fumar, no consumir alcohol y practicar deportes, entre otras alternativas, son las principales formas en que las personas pueden reducir el riesgo de enfermedad arterial coronaria.

"La investigación es muy temprana", dijo el profesor Naveed Sattar de la Universidad de Glasgow. "Hemos experimentado antes con agentes novedosos en alimentos y bebidas que pueden disminuir algunos riesgos para la salud pero, hasta la fecha, pocas cosas han llevado a avances reales."

El Dr. James Brown, profesor de biología y ciencias biomédicas en la Universidad de Aston, también fue cauteloso, señalando que "el cuerpo descompone los componentes del té verde, y todavía  no tenemos claro cuánta cantidad de EGCG termina en la sangre".


Referencia:
http://www.jbc.org/content/early/2018/05/31/jbc.RA118.002038.abstract