Una investigación halla un vínculo entre la hipertensión arterial y la enfermedad de Alzheimer


Los científicos han encontrado una asociación entre la presión arterial alta y los ovillos neurofibrilares en el cerebro que se ven en las personas con la enfermedad de Alzheimer.


hipertensión arterial Alzheimer


Caracterizada por la presión de la sangre contra las paredes de las arterias a una fuerza demasiado alta durante un período prolongado de tiempo, la hipertensión arterial es una condición común. Alrededor de 1 cada 3 adulos tienen presión arterial alta o hipertensión.
Para estudiar la relación entre la presión arterial alta y la salud cerebral, un grupo de investigadores de la Rush University Medical Center de Chicago estudiaron a 1288 voluntarios hasta que murieron. En promedio, cada individuo fue estudiado durante ocho años y murió a la edad de 89 años.

El equipo midió su presión arterial esporádicamente. A medida que los voluntarios iban muriendo, se realizaba una autopsia en sus cerebros (con su previo consentimiento) para verificar si había signos de envejecimiento cerebral, como ovillos neurofibrilares y niveles de placa beta amiloide que se cree juegan un papel en el desarrollo del Alzheimer. 
También buscaron lesiones cerebrales que están hechas de tejido muerto causado por un suministro sanguíneo bajo, algo que puede volverse más común a medida que envejecemos. Dichas lesiones pueden causar accidentes cerebrovasculares.


Los ovillos neurofibrilares son una aglomeración anormal de proteínas compuesta por pequeñas fibras entrelazadas dentro de las neuronas. 


Cuando los científicos y los médicos evalúan la presión arterial, usan dos medidas. Presión arterial sistólica de los vasos sanguíneos cuando el corazón se contrae, que debe ser de 120 mmHg o menos, y presión arterial diastólica, o entre latidos, que debe medir 80 mmHg o menos. (La abreviatura mmHg se refiere a “milímetros de mercurio”).

En promedio, los participantes tenían una presión arterial de 134/72 mmHg. Dos tercios de las personas tenían antecedentes de presión arterial alta, y el 87% tomaban medicamentos.

Las autopsias revelaron una asociación entre una presión arterial sistólica superior a la media en los años previos a la muerte de un individuo y el número de ovillos neurofibrilares en el cerebro. Los científicos, sin embargo, no encontraron el mismo vínculo con la placa.


Los datos indicaron que cuanto mayor es la presión arterial sistólica de una persona, mayor es el riesgo de desarrollar lesiones cerebrales. Una desviación estándar por encima de la presión arterial sistólica promedio, por ejemplo 147 mmHg frente a 134 mmHg, conlleva un riesgo 46% mayor de tener al menos una lesión cerebral. Un total de 48% de los participantes tenían, al menos, una lesión cerebral.


El efecto de esto fue el equivalente a nueve años de envejecimiento cerebral, dijeron los investigadores. Pero también encontraron que la disminución de la presión arterial sistólica conllevaba un menor riesgo de desarrollar lesiones cerebrales.


Cuando se evaluó la presión arterial diastólica, los investigadores encontraron que las personas con un aumento de una desviación estándar del promedio, por ejemplo, de 71 mmHg a 79 mmHg, tenían un riesgo 28% mayor de tener una o más lesiones cerebrales.


La conclusión fue la misma incluso cuando factores como el uso de medicamentos para la presión arterial se tuvieron en cuenta, anotaron los autores del estudio.
El Dr. Doug Brown, investigador de la organización benéfica Alzheimer's Society, dijo que tener hipertensión en la edad madura "aumenta el riesgo de demencia en etapas posteriores de la vida".
A medida que crece el número de personas que son diagnosticadas con Alzheimer, agregó, "tenemos que analizar todas las formas en que podemos reducir la posibilidad de contraer la enfermedad".
"El siguiente paso podría ser explorar los efectos del control de la presión arterial a un nivel saludable durante la mitad y la última etapa de la vida para ver si esto puede reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer".


Referencia:
https://neurosciencenews.com/alzheimers-blood-pressure-9559/



Desorden de Soñar Despierto: el trastorno en que las personas pasan varias horas al día perdidas en su imaginación


Desorden Soñar Despierto


"Me he perdido en sueños durante tanto tiempo como puedo recordar, estas ensoñaciones tienden a ser historias… por lo que siento una emoción real, generalmente felicidad o tristeza, que tienen la capacidad de hacerme reír y llorar ... Son una parte tan importante de mi vida como cualquier otra cosa; Puedo pasar horas a solas con mis ensoñaciones. Tengo cuidado de controlar mis acciones en público, así que no es evidente que mi mente esté constantemente haciendo girar estas historias y me pierdo constantemente en ellas”.

Una mujer de 20 años que le envió estas reflexiones por correo electrónico al investigador Eli Somer de la Universidad de Haifa, Israel, y se diagnosticó a sí misma con “un soñar despierto desadaptado”, a veces conocido como “Desorden de Soñar Despierto”. Aunque este desorden no está incluido en los manuales estándar de diagnóstico de salud mental, hay investigaciones y hasta comunidades en la web dedicadas a él, y "en los últimos años se ha vuelto gradualmente evidente que el soñar despierto puede evolucionar hacia un comportamiento extremo e inadaptado, hasta el punto en que en una condición clínicamente significativa", escriben Somer y Nirit Soffer-Dudek de la Universidad Ben-Gurion, en un nuevo documento sobre el trastorno, publicado en Frontiers in Psychiatry.
Este estudio es uno de los primeros en explorar los factores de salud mental que acompañan al “desorden de Soñar Despierto” a lo largo del tiempo, y proporciona información no solo sobre lo que podría causar estos episodios intensos, vivos y prolongados, sino también sobre cómo prevenirlos, o cómo detenerlos. Debido a que, aunque muchas personas que padecen dicho desorden informan que disfrutan de sus ensoñaciones en el momento, también puede afectar negativamente sus relaciones con los demás, su vida cotidiana y su bienestar emocional general.


Un trabajo anterior llevó a los investigadores a sugerir que el “Desorden de Soñar Despierto”.  podría ser un trastorno disociativo, una alteración de la atención, una adicción al comportamiento o un trastorno del espectro obsesivo-compulsivo.


La investigación

Para el nuevo estudio en línea, Somer y Soffer-Dudek reclutaron a 77 pacientes diagnosticados con este desorden, de 26 países diferentes, con edades comprendidas entre 18 y 60 años. Poco más del 80% eran mujeres (posiblemente porque las mujeres parecen estar más afectadas por el trastorno que los hombres, según los investigadores).

Los participantes primero proporcionaron detalles sobre cualquier diagnóstico de salud mental. 21 habían sido diagnosticados con depresión, 14 con trastornos de ansiedad y 5 con trastorno obsesivo compulsivo (TOC), entre otros trastornos. Luego, cada noche antes de acostarse, durante 14 días, los participantes completaron una serie de cuestionarios que averiguaban sobre sus experiencias de ese día. Estos datos evaluaron los niveles de disociación, síntomas obsesivo-compulsivos, la depresión, ansiedad general, ansiedad social y emoción, también el sueño desadaptado. (Se solicitó a los participantes que informaran en qué medida afirmaciones como "Sentí la necesidad o deseo de continuar un sueño que fue interrumpido por un evento del mundo real en un momento posterior" se les había aplicado ese día).

En promedio, los participantes informaron que pasaron cuatro horas al día soñando despiertos. En los días en que su ensoñación era más intensa y consumía mucho tiempo, también experimentaban niveles más altos de síntomas obsesivo-compulsivos, disociación y emoción negativa, y ambos tipos de ansiedad. Pero solo los síntomas obsesivo-compulsivos siempre predijeron la intensidad y la duración de la ensoñación al día siguiente, independientemente de los niveles de síntomas obsesivo-compulsivos.

A pesar de estos hallazgos, los investigadores señalan que solo cinco de los participantes habían sido diagnosticados con trastorno obsesivo compulsivo. "Esta discrepancia sugiere que los síntomas obsesivo-compulsivos y Desorden de Soñar Despierto comparten mecanismos comunes e interactúan entre sí, pero el Desorden de Soñar Despierto no parece ser simplemente un subtipo de TOC". Sin embargo, agregaron que muchas personas con el Desorden de Soñar Despierto describen ser constantemente atraídos por sus sueños diurnos de una manera compulsiva. "El hallazgo de que un aumento en los síntomas obsesivo-compulsivos precede al Desorden de Soñar Despierto apunta a un papel clave de este constructo como un mecanismo que contribuye", sostienen Somer y Soffer-Dudek.

Las compulsiones para soñar despierto, o continuar soñando despierto, incluso después de que hayan transcurrido muchas horas, podrían abordarse utilizando enfoques de comportamiento cognitivo desarrollados para abordar otras compulsiones, sugieren los investigadores. También especulan que los niveles bajos del neurotransmisor serotonina pueden desempeñar un papel en este trastorno, al igual que en el TOC. Si el trabajo lo confirma, posiblemente se usen medicamentos que modifiquen los niveles de serotonina en el tratamiento para tratar este desorden.


Referencia:
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5962718/