Salud intestinal: el factor oculto en la ecuación de la obesidad


Durante años, nos han dicho que la gestión de nuestro peso es un balance entre las calorías que consumimos y a las calorías que gastamos, y que es posible perder peso haciendo más ejercicio y comiendo menos.


obesidad


Pero si usted ha estado luchando con su peso, sabe perfectamente que esto no es tan simple. Puede ser increíblemente frustrante hacer un gran esfuerzo en realizar una dieta saludable y moderada, además de hacer ejercicio regularmente y seguir teniendo sobrepeso. ¿Por qué ocurre esto?

Los investigadores están comenzando a entender un factor ignorado en esta ecuación: el microbioma humano. El tracto digestivo es el hogar de una enorme población de microorganismos que le ayudan a digerir los alimentos y extraer nutrientes. Normalmente, hay un equilibrio entre los diferentes tipos de "bacterias intestinales", pero si estas proporciones se desequilibran, es probable desarrollar una serie de problemas de salud.

La obesidad es una de estas condiciones relacionadas con la alteración del microbioma. Si tiene sobrepeso u obesidad, es muy probable que tenga un desequilibrio en las bacterias intestinales y sufra de "intestino con pérdidas", o daño en la pared intestinal que permite que bacterias, toxinas, proteínas y grasas mal digeridas pasen por los intestinos hacia el torrente sanguíneo. Juntos, el desequilibrio de los microorganismos y el intestino con fugas pueden causar síntomas en todo el cuerpo.


Equilibrio de bacterias intestinales

En muchas personas, es posible que estos microorganismos intestinales nunca se hayan equilibrado adecuadamente. Por ejemplo, las personas nacidas por cesárea y también aquellas que son alimentadas con leche de fórmula y no con el pecho materno, se pierden de heredar importantes buenas bacterias de su madre. Es decir, para muchas personas, el problema de la obesidad comienza al nacer.

Ya en la edad adulta, el desequilibrio en la flora intestinal puede ser causado por el estrés, o por una dieta alta en grasas o alta en carbohidratos. Los antibióticos son otro de los principales culpables. Cuando consumimos estos fármacos, la abundancia de "buenas bacterias" en el intestino se puede reducir hasta en un tercio, y este efecto puede durar semanas o meses, haciéndonos vulnerables a los cambios digestivos y metabólicos que pueden causar aumento de peso. De hecho, el ganado a menudo se alimenta con dosis de antibióticos para que alcancen el peso de mercado más rápidamente. Estudios en ratones sugieren que una dieta alta en grasa combinada con antibióticos conduce a una tasa especialmente alta de obesidad.

Dicho esto, usted ya se habrá dado cuenta que la salud intestinal afecta a una buena cantidad de aspectos de nuestro bienestar y salud, incluyendo el peso. Es decir, restaurar la salud digestiva (mediante el reequilibrio de los microorganismos intestinales) puede ser de gran ayuda en la gestión de la obesidad (y de otras enfermedades o condiciones).
Veamos algunas pautas que ayudan a estabilizar la buena salud intestinal:
  
  • Use los antibióticos con moderación: Hable con su médico sobre las maneras de evitar el uso innecesario de antibióticos. Por ejemplo, no curar el resfriado común u otras condiciones causadas por virus.
  • Tome un suplemento probiótico: Estos pueden ayudar a restaurar un equilibrio saludable de la flora intestinal. Use un producto que tenga microorganismos vivos y una mezcla de diferentes bacterias y levaduras, incluyendo Lactobacilo GG, Saccharomyces boulardii y Bifidobacteria. Algunos yogures de plaza lo contienen.
  • Coma alimentos prebióticos: Los prebióticos son carbohidratos no digeribles (generalmente fibras alimentarias solubles) que actúan como alimento para los probióticos. Las mejores fuentes de fibras alimenticias solubles son la raíz de achicoria, cebollas, ajo, espárragos, jicama (papa mexicana), manzanas, semillas de lino, salvado de trigo, plátanos y alcachofas. También puede comprar prebióticos en forma de suplemento.
  • Controle su estrés: Ya sabe que las molestias diarias pueden afectar su peso cuando le hacen querer comer para calmar su ansiedad. Pero el estrés también puede cambiar el equilibrio de las bacterias intestinales. Practicar técnicas de relajación como la meditación puede ayudar.

  
Si le resulta difícil administrar su peso a través de la dieta y el ejercicio, sepa que no está solo. Al prestar atención al eslabón perdido -su microbioma- puede finalmente comenzar a lograr algún progreso real.


Referencia:
https://bmcmedicine.biomedcentral.com/articles/10.1186/1741-7015-9-24


La mitad de las muertes por infartos o ACV están relacionadas con la alimentación


Una nueva investigación publicada en “The Journal of the American Medical Association” halló que la dieta tuvo que ver en casi la mitad de todas las muertes relacionadas a enfermedades cardíacas, accidente cerebrovascular (ACV) y diabetes tipo 2. Esto quiere decir que lo que comemos no sólo puede afectar lo bien que podemos estar, sino que también incide en cuánto tiempo podemos vivir. 

manzanas

La investigación

El estudio, realizado en la Universidad de Tufts (Boston, Massachusetts) determinó que, básicamente, 10 nutrientes son los culpables por el 45,4% de las muertes (casi 319 mil casos) en el transcurso de un año.

Los investigadores descubrieron que el mayor número de muertes cardiometabólicos relacionadas con la dieta estaban vinculadas con comer demasiada sal, bebidas azucaradas, carne procesada y sin procesar, mientras que no se consumía suficiente frutas, verduras, granos enteros, mariscos, grasas omega-3 y grasas poliinsaturadas (que se encuentran en las nueces, las semillas de lino, pescados y semillas de girasol).

"Se estimó que los factores dietéticos estaban asociados con una proporción sustancial de muertes por enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes tipo 2", dijeron los autores del estudio. "Estos resultados deben ayudar a identificar las prioridades, guiar la planificación de la salud pública, e informar las estrategias para alterar los hábitos dietéticos y mejorar la salud".


La principal causa de muerte en el mundo para los mayores de 45 años es la cardiopatía coronaria, y los datos indican que representan una de cada siete muertes de hombres y una de cada ocho en mujeres.


Señalar a lo que comemos como culpable de nuestra salud es notoriamente difícil. No sólo la gente tiende a subestimar lo que están comiendo (y sus cantidades), también existe el reto de aislar los efectos de los nutrientes de forma individual y los alimentos en sí, en comparación con los muchos otros factores que afectan a nuestra salud.

"Mejorar la calidad de la dieta podría ayudar a prevenir una gran fracción de muertes cardiometabólicas, como así también reducir las disparidades sanitarias", escribieron los autores del estudio. "Hay cierta precedencia -como los ensayos realizados sobre la dieta mediterránea- que la modificación de la alimentación puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares entre un 30 y un 70%".


En los países desarrollados, menos de la mitad de los adultos cumplen con las pautas dietéticas para el consumo diario recomendado de dos o más frutas, mientras que el 93% no come las cinco porciones recomendadas de verduras.


Al menos en los países occidentales, casi todo el mundo está comiendo una dieta que es subóptima en términos de su salubridad potencial, todo el mundo come un poco de comida chatarra, un poco demasiada sal, un poco demasiada grasa. Esto significa que "pequeños cambios incrementales" pueden marcar una gran diferencia en nuestra calidad de vida.
Dichos resultados también deberían ser un impulso para las autoridades en establecer estrategias y ayudar a variar las costumbres dietéticas de la población.


Referencia:
http://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2608221