Una caminata de 30 minutos refuerza la función de un gen que aumenta las conexiones entre neuronas en la región del cerebro asociada con el aprendizaje y la memoria


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El estudio revela que caminar mejora la función cerebral: La investigación de la OHSU (Oregon Health & Science University) descubre un gen que se activa en períodos de ejercicio aeróbico.

La mayoría de las personas saben que el ejercicio regular es bueno para la salud. La nueva investigación muestra que también puede hacernos más inteligentes.

Los neurocientíficos del OHSU en Portland, descubrieron que una sesión de ejercicio de unos 30 minutos de caminata aumenta directamente la función de un gen que intensifica las conexiones entre las neuronas del hipocampo, la región del cerebro asociada con el aprendizaje y la memoria.

"El ejercicio es barato, y no necesariamente necesitas una membresía de gimnasio o tienes que correr 5 kilómetros por día", dijo el coautor principal Gary Westbrook, neurólogo y científico del Instituto OHSU.

Investigaciones previas en animales y en personas demuestran que el ejercicio regular promueve la salud general del cerebro. Sin embargo, es difícil separar los beneficios generales del ejercicio para el corazón, el hígado y los músculos, del efecto específico y exclusivo en el cerebro. Por ejemplo, un corazón sano oxigena todo el cuerpo, incluido el cerebro.

"Los estudios previos de ejercicio casi todos se centran en el ejercicio sostenido", dijo Westbrook. "Como neurocientíficos, no es que no nos preocupemos por los beneficios para el corazón y los músculos, sino que queremos conocer los beneficios específicos del ejercicio en el cerebro".

Así que los científicos diseñaron un estudio en ratones que midió específicamente la respuesta del cerebro a episodios de ejercicio en ratones sedentarios que fueron colocados por cortos períodos de tiempo sobre ruedas. Los ratones corrieron unos pocos kilómetros en dos horas.

El estudio encontró que las explosiones de ejercicio a corto plazo, el equivalente humano a unos 4 mil pasos, promovieron un aumento de las sinapsis en el hipocampo. Los científicos hicieron el descubrimiento clave al analizar los genes que se incrementaron en neuronas individuales activadas durante el ejercicio. Un gen en particular se destacó: Mtss1L.


El gen Mtss1L codifica una proteína que causa la flexión de la membrana celular. Los investigadores descubrieron que cuando este gen se activa por sesiones cortas de ejercicio, promueve pequeños crecimientos en las neuronas conocidas como espinas dendríticas, el sitio en el que se forman las sinapsis.


En efecto, el estudio mostró que una caminata vigorosa de media hora es suficiente para preparar al cerebro para el aprendizaje.

En la siguiente etapa de la investigación, los científicos planean combinar sesiones de ejercicio con tareas de aprendizaje para comprender mejor el impacto en el aprendizaje y la memoria.


Referencia:
https://elifesciences.org/articles/45920


Un patrón de sueño irregular vinculado a hipertensión, colesterol alto y mayores niveles de azúcar y triglicéridos en sangre


No atenerse a un horario regular para acostarse y despertarse, y las diferentes cantidades de sueño cada noche, aumenta el riesgo de colesterol alto, hipertensión y niveles altos de azúcar en sangre. Cada hora de variabilidad en el tiempo para acostarse y el tiempo para dormir puede estar relacionada con una posibilidad 27% mayor de anormalidad metabólica.

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Los resultados del estudio, que fue financiado por el Instituto Nacional del Corazón, Pulmones y Sangre de Estados Unidos, aparecen hoy en la revista Diabetes Care.


"Muchas investigaciones anteriores han demostrado un relación entre el sueño insuficiente y un mayor riesgo de obesidad, diabetes y otros trastornos metabólicos", dijo el epidemiólogo y autor del estudio Tianyi Huang, "pero no sabíamos mucho sobre el impacto del sueño irregular, la gran variabilidad del día a día en la duración y el tiempo del sueño. Nuestra investigación muestra que, incluso después de considerar la cantidad de sueño que una persona duerme y otros factores del estilo de vida, "la diferencia de una noche a otra en la hora de dormir o la duración de una noche de sueño multiplica el efecto metabólico adverso".

Para el estudio actual, los investigadores siguieron a 2003 hombres y mujeres de 45 a 84 años, que participaron en el Estudio Multiétnico de Aterosclerosis (MESA). Los participantes fueron estudiados durante una media de seis años para descubrir las asociaciones entre la regularidad del sueño y las anomalías metabólicas. Para asegurar la medición objetiva de la duración y calidad del sueño, los participantes usaron relojes de pulsera Actigraph para seguir de cerca los horarios de sueño. También respondieron a cuestionarios estándar sobre los hábitos de sueño y otros factores relacionados con el estilo de vida y la salud.

"Las métricas objetivas y un tamaño de muestra grande y diverso son los puntos fuertes de este estudio", dijo Michael Twery, director del Centro Nacional de Investigación de Trastornos del Sueño. "Al igual que la capacidad del estudio de considerar no solo los factores actuales, sino también realizar un análisis prospectivo que nos permitió evaluar si los patrones de sueño irregular podrían vincularse a futuras anomalías metabólicas".


Las personas con mayores variaciones en la hora de acostarse y en las horas de sueño tuvieron una mayor prevalencia de problemas metabólicos, y estas asociaciones persistieron después de ajustar la duración promedio del sueño. Este fue también el caso cuando observaron a los participantes que desarrollaron trastornos metabólicos durante los 6.3 años de seguimiento.


Los resultados prospectivos mostraron que las variaciones en la duración del sueño y la hora de acostarse precedieron al desarrollo de la disfunción metabólica. Según los autores, esto proporciona algunas pruebas que apoyan un vínculo causal entre el sueño irregular y la disfunción metabólica.

Los participantes cuya duración de sueño varió más de una hora tenían más probabilidades de trabajar horarios no diurnos, fumar y tener una duración más corta para dormir. También tenían síntomas depresivos y de ingesta calórica más alta.


La variabilidad a la hora de acostarse y en las horas de sueño se asociaron, en gran medida, con múltiples problemas metabólicos, como un menor colesterol HDL, una mayor circunferencia de la cintura, hipertensión arterial y niveles de triglicéridos y glucosa en ayunas por encima de lo normal.


"Nuestros resultados sugieren que mantener un horario regular de sueño tiene efectos metabólicos beneficiosos", aseguró la Dra. Susan Redline, médico senior de la División de Trastornos del Sueño en el Brigham and Women's Hospital. "Este mensaje puede enriquecer las estrategias actuales de prevención de enfermedades metabólicas que se centran principalmente en promover un sueño suficiente y otros estilos de vida saludables".

Referencia:
https://www.sciencedaily.com/releases/2019/06/190605133514.htm