Los médicos advierten contra el uso de alimentos para niños en recipientes de plástico


bebé comiendo



Un nuevo informe de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP)  exige requisitos federales más estrictos de seguridad alimentaria y describe formas en que las familias pueden limitar la exposición a sustancias químicas utilizadas para procesar, envasar y conservar alimentos de uso cotidiano.

Con una creciente evidencia de que algunos químicos encontrados en los colorantes, conservantes y materiales de empaquetado pueden dañar la salud de los niños.

Cada vez más estudios sugieren que algunos aditivos alimentarios pueden interferir con las hormonas, el crecimiento y el desarrollo de un niño, de acuerdo con la declaración de política y el informe técnico adjunto. Algunos también pueden aumentar el riesgo de obesidad infantil, cuyas tasas se han triplicado desde la década de 1970.

Estados Unidos permite el uso de más de diez mil aditivos para preservar, empaquetar o modificar el sabor, apariencia, textura o nutrientes en los alimentos. Muchos fueron aprobados durante la década de 1950, y aproximadamente mil aditivos se utilizan bajo un proceso de designación "Generalmente reconocido como seguro" que no requiere la aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos de los EE.UU. (FDA).

Algunos aditivos se colocan directamente en los alimentos, mientras que los aditivos "indirectos" pueden incluir productos químicos de plástico, pegamentos, tintes, papel, cartón y diferentes tipos de revestimientos utilizados para el procesamiento y el envasado. Los aditivos más preocupantes, basados ​​en la evidencia de investigación en aumento citada en el informe, incluyen:

a) Los bisfenoles, utilizados para endurecer recipientes de plástico y latas metálicas, pueden actuar como estrógeno en el cuerpo y cambiar el momento de la pubertad, disminuir la fertilidad, aumentar la grasa corporal y afectar los sistemas nervioso e inmunológico.

b) Los ftalatos, que hacen que los tubos de plástico y de vinilo utilizados en la producción industrial de alimentos sean flexibles, pueden afectar el desarrollo genital masculino, aumentar la obesidad infantil y contribuir a la enfermedad cardiovascular. En 2017, la Comisión de Seguridad de Productos para el Consumidor prohibió el uso de algunos ftalatos en productos para el cuidado de los niños, como los anillos para la dentición.

c) Los productos químicos perfluoroalquílicos (PFC), que se usan en empaques de alimentos de papel y cartón a prueba de grasa, pueden reducir la inmunidad, el peso al nacer y la fertilidad. La investigación también muestra que los PFC pueden afectar el sistema tiroideo, clave para el metabolismo, la digestión, el control muscular, el desarrollo cerebral y la fortaleza ósea.

d) Se sabe que el perclorato, agregado a algunos envases de alimentos secos para controlar la electricidad estática, interrumpe la función tiroidea, el desarrollo y el crecimiento del cerebro durante la vida temprana.

e) Los colores artificiales de los alimentos, comunes en los productos alimenticios para niños, pueden estar asociados con un empeoramiento de los síntomas del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Los estudios citados en el informe encontraron que una cantidad significativa de niños que cortaron los colorantes sintéticos de sus dietas mostraron una disminución de los síntomas del TDAH.

f) Los nitratos/nitritos se usan para conservar alimentos y mejorar el color, especialmente en carnes curadas y procesadas. Estos productos químicos pueden interferir con la producción de hormona tiroidea y la capacidad de la sangre para administrar oxígeno en el cuerpo. Los nitratos y nitritos también se han relacionado con cánceres gastrointestinales y del sistema nervioso.


Según la AAP, los efectos potencialmente dañinos de los aditivos alimentarios son una preocupación especial para los niños, ya que son más sensibles a las exposiciones químicas porque comen y beben más, en relación con el peso corporal, que los adultos, y aún están creciendo y desarrollándose.


"Los productos químicos que afectan el sistema endocrino, por ejemplo, pueden tener efectos duraderos en un niño dado que las hormonas coordinan funciones complejas en todo el cuerpo", dijo el Dr. Trasande, uno de los autores del informe. "Incluso pequeñas interrupciones en momentos clave durante el desarrollo pueden tener consecuencias de por vida”.

Mientras tanto, la AAP recomienda medidas sencillas y seguras que las familias pueden tomar para limitar las exposiciones a los productos químicos de mayor preocupación. Éstas incluyen:

1) Compre y sirva más frutas y verduras frescas o congeladas, y menos carnes procesadas, especialmente durante el embarazo.

2) Debido a que el calor puede hacer que los plásticos pierdan BPA y ftalatos en los alimentos, evite el uso de alimentos o bebidas en envases de plástico en el microondas (incluso preparados para lactantes y leche humana bombeada). También trate de evitar poner plásticos en el lavavajillas.

3) Utilice alternativas al plástico, como vidrio o acero inoxidable, cuando sea posible.

4) Evite los plásticos con los códigos de reciclaje 3 (ftalatos), 6 (estireno) y 7 (bisfenoles).

5) Lávese bien las manos antes y después de tocar los alimentos y limpie todas las frutas y verduras que no puedan pelarse.


Referencia:
https://www.aap.org/en-us/about-the-aap/aap-press-room/Pages/AAP-Says-Some-Common-Food-Additives-May-Pose-Health-Risks-to-Children.aspx


Dos estudios vinculan el autismo con la presión arterial alta y la diabetes durante el embarazo


Los niños nacidos de madres que tenían diabetes o hipertensión arterial durante el embarazo tuvieron un mayor riesgo de autismo, según estas investigaciones.


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El autismo se ha relacionado anteriormente con la diabetes tipo 2 y la diabetes gestacional, una afección temporal en la que la mujer desarrolla diabetes durante el transcurso de su embarazo.
Uno de los nuevos estudios confirma estos riesgos y amplía el vínculo con diabetes tipo 1 o juvenil, la forma más grave de la enfermedad. Los niños nacidos de mujeres con esta forma tienen el doble de riesgo de autismo que los nacidos de mujeres que no tienen ninguna forma de diabetes. Dichos hallazgos aparecieron publicados este mes en la revista JAMA.

Los mismos sugieren que los niños nacidos de mujeres con diabetes deben ser monitoreados de cerca por autismo, dice la investigadora principal Anny Xiang, directora de investigación de bioestadística en Kaiser Southern (California).
Otro estudio, publicado en junio en JAMA Psychiatry, los investigadores revisaron 61 informes sobre el vínculo entre las condiciones de desarrollo y los tipos de presión arterial alta, incluida la preeclampsia, una complicación del embarazo que involucra la hipertensión arterial.


En general, el nuevo trabajo sugiere que los niños cuyas madres tuvieron preeclampsia tienen un 50% más de riesgo de autismo.


"Parece haber alguna evidencia bastante sólida de que los trastornos hipertensivos en el embarazo están asociados con el autismo", dice Diana Schendel, profesora de salud pública y epidemiología en la Universidad de Aarhus en Dinamarca, que no participó en ninguno de las investigaciones.


El estudio

Xiang y sus colegas analizaron los registros médicos de 419.425 niños nacidos en hospitales del sur de California de 1995 a 2012. De ellos, 621 niños nacieron de mujeres con diabetes tipo 1.
Entre los 5,827 niños diagnosticados posteriormente con autismo, 19 tenían madres con diabetes tipo 1. Los investigadores estiman que los niños nacidos de mujeres con diabetes tipo 1 tienen más del doble del riesgo promedio de autismo. La diabetes tipo 2 aumenta el riesgo en aproximadamente un 45% y la diabetes gestacional antes de la semana 27 de embarazo en un 30%. La diabetes gestacional más adelante en el embarazo no tiene ningún efecto sobre el riesgo de autismo.
El equipo de Xiang controló las posibles variables de confusión, incluido el año de nacimiento y el sexo del niño, así como la edad materna, la educación, los ingresos, la raza y el historial de enfermedades crónicas.
El hallazgo de que la diabetes tipo 1 conlleva un mayor riesgo de autismo que otras formas sugiere que la gravedad de la afección puede influir en el riesgo, dice Xiang.
Las tres formas de diabetes tienen distintas causas, pero todas ellas provocan un alto nivel de azúcar en la sangre. Xiang dice que le gustaría explorar si los niveles de azúcar en la sangre controlan independientemente el riesgo de autismo.


Autismo y TDAH

En el otro estudio, los investigadores analizaron 61 estudios que relacionan la presión arterial alta materna con el autismo, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y otras afecciones del desarrollo; 20 enfocados en el autismo y 10 en TDAH.
Combinaron los resultados de los 11 estudios de autismo más rigurosos y descubrieron que las mujeres con cualquier tipo de presión arterial alta durante el embarazo tienen un 35% más probabilidades de tener un niño con autismo. De los seis estudios centrados en la preeclampsia, todos menos uno muestran un aumento en el riesgo de autismo.


La presión arterial alta durante el embarazo también aumenta el riesgo de TDAH en un 29%.


"Estaba emocionada de ver el metanálisis y observar que tenemos al autismo y TDAH aquí juntos", dice Renee Gardner, profesora asistente de ciencias de salud pública en el Instituto Karolinska en Estocolmo, Suecia, que no participó en ninguno de los estudios. Las dos condiciones a menudo ocurren juntas y comparten algunos factores de riesgo.


Referencia:
https://www.spectrumnews.org/news/study-ties-autism-maternal-high-blood-pressure-diabetes/


Una investigación halla un vínculo entre la hipertensión arterial y la enfermedad de Alzheimer


Los científicos han encontrado una asociación entre la presión arterial alta y los ovillos neurofibrilares en el cerebro que se ven en las personas con la enfermedad de Alzheimer.


hipertensión arterial Alzheimer


Caracterizada por la presión de la sangre contra las paredes de las arterias a una fuerza demasiado alta durante un período prolongado de tiempo, la hipertensión arterial es una condición común. Alrededor de 1 cada 3 adulos tienen presión arterial alta o hipertensión.
Para estudiar la relación entre la presión arterial alta y la salud cerebral, un grupo de investigadores de la Rush University Medical Center de Chicago estudiaron a 1288 voluntarios hasta que murieron. En promedio, cada individuo fue estudiado durante ocho años y murió a la edad de 89 años.

El equipo midió su presión arterial esporádicamente. A medida que los voluntarios iban muriendo, se realizaba una autopsia en sus cerebros (con su previo consentimiento) para verificar si había signos de envejecimiento cerebral, como ovillos neurofibrilares y niveles de placa beta amiloide que se cree juegan un papel en el desarrollo del Alzheimer. 
También buscaron lesiones cerebrales que están hechas de tejido muerto causado por un suministro sanguíneo bajo, algo que puede volverse más común a medida que envejecemos. Dichas lesiones pueden causar accidentes cerebrovasculares.


Los ovillos neurofibrilares son una aglomeración anormal de proteínas compuesta por pequeñas fibras entrelazadas dentro de las neuronas. 


Cuando los científicos y los médicos evalúan la presión arterial, usan dos medidas. Presión arterial sistólica de los vasos sanguíneos cuando el corazón se contrae, que debe ser de 120 mmHg o menos, y presión arterial diastólica, o entre latidos, que debe medir 80 mmHg o menos. (La abreviatura mmHg se refiere a “milímetros de mercurio”).

En promedio, los participantes tenían una presión arterial de 134/72 mmHg. Dos tercios de las personas tenían antecedentes de presión arterial alta, y el 87% tomaban medicamentos.

Las autopsias revelaron una asociación entre una presión arterial sistólica superior a la media en los años previos a la muerte de un individuo y el número de ovillos neurofibrilares en el cerebro. Los científicos, sin embargo, no encontraron el mismo vínculo con la placa.


Los datos indicaron que cuanto mayor es la presión arterial sistólica de una persona, mayor es el riesgo de desarrollar lesiones cerebrales. Una desviación estándar por encima de la presión arterial sistólica promedio, por ejemplo 147 mmHg frente a 134 mmHg, conlleva un riesgo 46% mayor de tener al menos una lesión cerebral. Un total de 48% de los participantes tenían, al menos, una lesión cerebral.


El efecto de esto fue el equivalente a nueve años de envejecimiento cerebral, dijeron los investigadores. Pero también encontraron que la disminución de la presión arterial sistólica conllevaba un menor riesgo de desarrollar lesiones cerebrales.


Cuando se evaluó la presión arterial diastólica, los investigadores encontraron que las personas con un aumento de una desviación estándar del promedio, por ejemplo, de 71 mmHg a 79 mmHg, tenían un riesgo 28% mayor de tener una o más lesiones cerebrales.


La conclusión fue la misma incluso cuando factores como el uso de medicamentos para la presión arterial se tuvieron en cuenta, anotaron los autores del estudio.
El Dr. Doug Brown, investigador de la organización benéfica Alzheimer's Society, dijo que tener hipertensión en la edad madura "aumenta el riesgo de demencia en etapas posteriores de la vida".
A medida que crece el número de personas que son diagnosticadas con Alzheimer, agregó, "tenemos que analizar todas las formas en que podemos reducir la posibilidad de contraer la enfermedad".
"El siguiente paso podría ser explorar los efectos del control de la presión arterial a un nivel saludable durante la mitad y la última etapa de la vida para ver si esto puede reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer".


Referencia:
https://neurosciencenews.com/alzheimers-blood-pressure-9559/



Desorden de Soñar Despierto: el trastorno en que las personas pasan varias horas al día perdidas en su imaginación


Desorden Soñar Despierto


"Me he perdido en sueños durante tanto tiempo como puedo recordar, estas ensoñaciones tienden a ser historias… por lo que siento una emoción real, generalmente felicidad o tristeza, que tienen la capacidad de hacerme reír y llorar ... Son una parte tan importante de mi vida como cualquier otra cosa; Puedo pasar horas a solas con mis ensoñaciones. Tengo cuidado de controlar mis acciones en público, así que no es evidente que mi mente esté constantemente haciendo girar estas historias y me pierdo constantemente en ellas”.

Una mujer de 20 años que le envió estas reflexiones por correo electrónico al investigador Eli Somer de la Universidad de Haifa, Israel, y se diagnosticó a sí misma con “un soñar despierto desadaptado”, a veces conocido como “Desorden de Soñar Despierto”. Aunque este desorden no está incluido en los manuales estándar de diagnóstico de salud mental, hay investigaciones y hasta comunidades en la web dedicadas a él, y "en los últimos años se ha vuelto gradualmente evidente que el soñar despierto puede evolucionar hacia un comportamiento extremo e inadaptado, hasta el punto en que en una condición clínicamente significativa", escriben Somer y Nirit Soffer-Dudek de la Universidad Ben-Gurion, en un nuevo documento sobre el trastorno, publicado en Frontiers in Psychiatry.
Este estudio es uno de los primeros en explorar los factores de salud mental que acompañan al “desorden de Soñar Despierto” a lo largo del tiempo, y proporciona información no solo sobre lo que podría causar estos episodios intensos, vivos y prolongados, sino también sobre cómo prevenirlos, o cómo detenerlos. Debido a que, aunque muchas personas que padecen dicho desorden informan que disfrutan de sus ensoñaciones en el momento, también puede afectar negativamente sus relaciones con los demás, su vida cotidiana y su bienestar emocional general.


Un trabajo anterior llevó a los investigadores a sugerir que el “Desorden de Soñar Despierto”.  podría ser un trastorno disociativo, una alteración de la atención, una adicción al comportamiento o un trastorno del espectro obsesivo-compulsivo.


La investigación

Para el nuevo estudio en línea, Somer y Soffer-Dudek reclutaron a 77 pacientes diagnosticados con este desorden, de 26 países diferentes, con edades comprendidas entre 18 y 60 años. Poco más del 80% eran mujeres (posiblemente porque las mujeres parecen estar más afectadas por el trastorno que los hombres, según los investigadores).

Los participantes primero proporcionaron detalles sobre cualquier diagnóstico de salud mental. 21 habían sido diagnosticados con depresión, 14 con trastornos de ansiedad y 5 con trastorno obsesivo compulsivo (TOC), entre otros trastornos. Luego, cada noche antes de acostarse, durante 14 días, los participantes completaron una serie de cuestionarios que averiguaban sobre sus experiencias de ese día. Estos datos evaluaron los niveles de disociación, síntomas obsesivo-compulsivos, la depresión, ansiedad general, ansiedad social y emoción, también el sueño desadaptado. (Se solicitó a los participantes que informaran en qué medida afirmaciones como "Sentí la necesidad o deseo de continuar un sueño que fue interrumpido por un evento del mundo real en un momento posterior" se les había aplicado ese día).

En promedio, los participantes informaron que pasaron cuatro horas al día soñando despiertos. En los días en que su ensoñación era más intensa y consumía mucho tiempo, también experimentaban niveles más altos de síntomas obsesivo-compulsivos, disociación y emoción negativa, y ambos tipos de ansiedad. Pero solo los síntomas obsesivo-compulsivos siempre predijeron la intensidad y la duración de la ensoñación al día siguiente, independientemente de los niveles de síntomas obsesivo-compulsivos.

A pesar de estos hallazgos, los investigadores señalan que solo cinco de los participantes habían sido diagnosticados con trastorno obsesivo compulsivo. "Esta discrepancia sugiere que los síntomas obsesivo-compulsivos y Desorden de Soñar Despierto comparten mecanismos comunes e interactúan entre sí, pero el Desorden de Soñar Despierto no parece ser simplemente un subtipo de TOC". Sin embargo, agregaron que muchas personas con el Desorden de Soñar Despierto describen ser constantemente atraídos por sus sueños diurnos de una manera compulsiva. "El hallazgo de que un aumento en los síntomas obsesivo-compulsivos precede al Desorden de Soñar Despierto apunta a un papel clave de este constructo como un mecanismo que contribuye", sostienen Somer y Soffer-Dudek.

Las compulsiones para soñar despierto, o continuar soñando despierto, incluso después de que hayan transcurrido muchas horas, podrían abordarse utilizando enfoques de comportamiento cognitivo desarrollados para abordar otras compulsiones, sugieren los investigadores. También especulan que los niveles bajos del neurotransmisor serotonina pueden desempeñar un papel en este trastorno, al igual que en el TOC. Si el trabajo lo confirma, posiblemente se usen medicamentos que modifiquen los niveles de serotonina en el tratamiento para tratar este desorden.


Referencia:
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5962718/


Las células aprenden de las dificultades del primer embarazo y se adaptan para tratar de evitar dificultades en embarazos posteriores


Investigadores del Centro Médico Hadassah y en la Universidad Hebrea de Jerusalén, dicen que su estudio sobre el rol de ciertas células durante el embarazo, puede allanar el camino para desarrollar nuevos medicamentos para disminuir las complicaciones en el parto.


embarazada


La investigación, basada en la "memoria entrenada" de las células NK, que combaten virus y tumores, descubrieron que las células encargadas de ayudar a los fetos a asentarse en el útero y evitar enfermedades como la preeclampsia o el retraso del crecimiento intrauterino, son más activas durante un segundo embarazo, porque recuerdan el primero y están mejor entrenadas para hacer su trabajo la segunda vez.


Las células Natural Killer (NK) son células que están presentes en el sistema inmunitario de todos nosotros, hombres y mujeres, y que están a cargo de combatir virus y tumores.


"Es un hecho clínico conocido que los segundos embarazos son más eficientes que los primeros", dijo Simcha Yagel, jefe de la división de Obstetricia y Ginecología del Centro Médico Hadassah, que formaba parte del equipo de investigación. Los fetos generalmente se implantan mejor en un segundo embarazo; los bebés nacen más grandes y el embarazo es menos propenso a enfermedades como la preeclampsia, una complicación que aumenta la presión arterial y otros problemas en la madre.
"Si sabemos por qué el segundo embarazo es mejor que el primero, entonces tal vez podamos hacer algo para ayudar a las mujeres con embarazos primarios de alto riesgo, como después de la fertilización in vitro o que sean mayores".


Los investigadores han observado que también hay células NK que se encuentran en el revestimiento del útero al comienzo del embarazo y cuya función es ayudar con el desarrollo del feto.


En un embarazo, estas células NK tienen dos misiones, su papel principal es ayudar a construir una implantación exitosa del feto, el papel secundario de detener los virus y otras enfermedades. Alrededor del 70% de las células en el revestimiento del útero son células NK, que probablemente se originan en la médula ósea de la madre o están presentes en el endometrio del útero y se activan al inicio del embarazo, lo que ayuda al feto a sobrevivir.

Los autores del estudio se propusieron estudiar si hay diferencias en las células NK de los primeros embarazos frente a los segundos, y hallaron una "población exclusiva" de células NK que es única en el segundo y repetidos embarazos, que se caracteriza por un mayor número de receptores, NKG2C y LILRB1. Es así que llamaron a estas células NK "entrenadas para el embarazo".

"Durante muchos años los investigadores pensaron que las células NK no tenían memoria", dijo Yagel. "Pero nuestra investigación descubrió que sí la tienen".
Durante el estudio, los investigadores descubrieron que a partir del segundo embarazo, las células NK recuerdan la primera experiencia y mejoran su función la próxima vez. Sin embargo, no hubo diferencia entre el rendimiento de estas células entre el segundo y embarazos posteriores.

Las células NK en un segundo o tercer embarazo recuerdan el primer embarazo y están "mejor preparadas" para el trabajo. Actúan más rápido y más efectivamente. Una especie de disparador que "produce las condiciones necesarias para un embarazo exitoso".

Esta información puede ayudar a los investigadores a encontrar la manera de "omitir" las dificultades del primer embarazo y ayudar a entrenar las células NK desde el principio, allanando el camino para el desarrollo de nuevos medicamentos para tratar enfermedades y otros problemas propios del proceso de gestación.

Referencia:
https://www.timesofisrael.com/israel-study-paves-way-for-women-to-skip-difficulties-of-first-pregnancies/



Una molécula del té verde reduce la acumulación de placa en las arterias

Los estudios iniciales muestran que una molécula que se encuentra en el té verde podría reducir la acumulación de placa en el interior de las arterias.


té verde


Una sustancia que se encuentra en el té verde podría ayudar a los científicos a encontrar nuevas formas de reducir el riesgo de ataques al corazón, sugiere la investigación.

El estudio encontró que una molécula en el té verde, conocida como EGCG (epigalocatequina-3-galato), puede unirse a una proteína que se encuentra en las placas ligadas a la enfermedad de la arteria coronaria y, en determinadas circunstancias, la hace más soluble.

Aunque los expertos dicen que este descubrimiento podría abrir nuevas posibilidades en el desarrollo de moléculas para hacer frente a los depósitos dentro de los vasos sanguíneos que contribuyen a la enfermedad arterial coronaria, afirman que todavía no está claro que cantidad té verde podría ayudar a contrarrestar esta patología. El profesor David Middleton, coautor del estudio de la Universidad de Lancaster dijo:

"Lo que estamos diciendo es que tenemos que mirar esta molécula más cuidadosamente y descubrir formas en que podamos adaptarla para que sea más efectiva para el organismo cuando se consume con el té (u otras formas de administrarla), para incidir eficientemente en las placas".


Anteriormente se había demostrado que el EGCG afectaba la arquitectura de las proteínas que componen las placas relacionadas con la enfermedad de Alzheimer.


En el paper de dicho estudio, investigadores de la Universidad de Leeds y la Universidad de Lancaster describen cómo buscaron explorar el efecto del té verde en la apoA-I, una proteína que es un componente clave del llamado HDL “colesterol bueno”:
"Una cierta cantidad de la proteína existe por sí misma y este parece ser el caso en particular a medida que envejecemos", dijo Middleton, agregando que en ciertas circunstancias la proteína puede plegarse mal y formar fibras finas que se acumulan en las placas dentro de las arterias. El investigador agrega que se piensa que la añadidura de estas fibras hace que las placas sean más propensas a romperse, lo que aumenta el riesgo de ataques cardíacos y derrames cerebrales.


Después de una prueba, los investigadores hallaron EGCG unido a las fibras finas de la proteína. Además, el EGCG parecía descomponer dichas fibras en formas más pequeñas que eran solubles.


El estudio fue recibido con cautela por los expertos que señalaron que tener una dieta balanceada, no fumar, no consumir alcohol y practicar deportes, entre otras alternativas, son las principales formas en que las personas pueden reducir el riesgo de enfermedad arterial coronaria.

"La investigación es muy temprana", dijo el profesor Naveed Sattar de la Universidad de Glasgow. "Hemos experimentado antes con agentes novedosos en alimentos y bebidas que pueden disminuir algunos riesgos para la salud pero, hasta la fecha, pocas cosas han llevado a avances reales."

El Dr. James Brown, profesor de biología y ciencias biomédicas en la Universidad de Aston, también fue cauteloso, señalando que "el cuerpo descompone los componentes del té verde, y todavía  no tenemos claro cuánta cantidad de EGCG termina en la sangre".


Referencia:
http://www.jbc.org/content/early/2018/05/31/jbc.RA118.002038.abstract

El movimiento de las piernas es fundamental para la salud neurológica y del sistema nervioso

caminando


Un estudio pionero muestra que la salud neurológica depende tanto de las señales enviadas por los músculos grandes de las piernas al cerebro, como de las directivas desde el cerebro hasta los músculos. Publicado en ‘Frontiers in Neuroscience’, dicho estudio alude fundamentalmente a la medicina cerebral y del sistema nervioso, brindando a los médicos nuevas pistas de por qué los pacientes con enfermedad de las neuronas motoras, esclerosis múltiple, atrofia muscular espinal y otras enfermedades neurológicas, a menudo disminuyen rápidamente sus capacidades cognitivas cuando sus movimientos se vuelven limitados.

"Nuestro estudio respalda la noción de que las personas que no pueden caminar, como los pacientes que están postrados en una cama, o incluso los astronautas en viajes prolongados, no solo pierden masa muscular, sino que su química corporal se ve alterada a nivel celular e incluso su sistema nervioso se ve afectado negativamente ", dice la doctora Raffaella Adami de la Università degli Studi di Milano, Italia.


La investigación

El estudio implicó restringir a los ratones el uso de sus patas traseras, pero no sus patas delanteras, durante un período de 28 días. Los ratones continuaron comiendo normalmente y no mostraron estrés. Al final de la prueba, los investigadores examinaron un área del cerebro llamada zona subventricular, que en muchos mamíferos tiene el papel de mantener la salud de las células nerviosas. También es el área donde las células madre neurales producen nuevas neuronas.

La limitación de la actividad física disminuyó el número de células madre neuronales en un 70% en comparación con un grupo control de ratones, que se les permitió andar normalmente. Además, tanto las neuronas como los oligodendrocitos, células especializadas que soportan y aíslan las células nerviosas, no maduraron completamente cuando el ejercicio se redujo severamente.


La investigación muestra que el uso de las piernas, particularmente en el ejercicio, envía señales al cerebro que son vitales para la producción de células neuronales sanas, esenciales para el cerebro y el sistema nervioso. Reducir el ejercicio hace que sea difícil para el cuerpo producir nuevas células nerviosas, algunos de los elementos básicos que nos permiten manejar el estrés y adaptarnos al desafío en nuestras vidas.


"No es accidental que tengamos que estar activos: caminar, correr y usar los músculos de nuestras piernas para levantar cosas", dice Adami. "La salud neurológica no es una calle de sentido único con el cerebro diciéndole a los músculos 'levantar', 'caminar', y así sucesivamente".

Los investigadores obtuvieron más información al analizar células individuales. Descubrieron que restringir el ejercicio reduce la cantidad de oxígeno en el cuerpo, lo que crea un ambiente anaeróbico y altera el metabolismo. La reducción del ejercicio también parece tener un impacto en dos genes, uno de los cuales, el CDK5Rap1, es muy importante para la salud de las mitocondrias: la fuente de energía celular que libera energía que el cuerpo puede usar. Esto representa otro ciclo de retroalimentación.
Estos resultados arrojan luz sobre varios problemas de salud importantes, desde preocupaciones sobre los impactos cardiovasculares como resultado de estilos de vida sedentarios hasta la comprensión de enfermedades devastadoras, como la atrofia muscular espinal (SMA), la esclerosis múltiple y la enfermedad de la neurona motora, entre otros.

"He estado interesado en las enfermedades neurológicas desde 2004", dice el coautor Dr. Daniele Bottai, también de la Università degli Studi di Milano. "La pregunta que me hice fue: ¿el resultado de estas enfermedades se debe exclusivamente a las lesiones que se forman en la médula espinal en el caso de lesión de la médula espinal y la mutación genética en el caso de SMA, o es la menor capacidad de movimiento el factor que agrava la enfermedad? "

Esta investigación demuestra el papel crítico del movimiento y tiene una gama de posibles implicaciones. Por ejemplo, las misiones para enviar astronautas al espacio durante meses o incluso años deben tener en cuenta que la gravedad y el ejercicio de carga juegan un papel importante en el mantenimiento de la salud humana, dicen los investigadores.


Referencia:
https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnins.2018.00336/full


Vías y mecanismos que unen los componentes de la dieta a la enfermedad cardiometabólica: pensar más allá de las calorías


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Todos los alimentos tienen el potencial de hacernos obesos si comemos lo suficiente, pero algunas calorías podrían ser más dañinas para nuestra salud que otras.
El año pasado, 22 investigadores hicieron una pregunta: ¿Cuáles son las diferencias en las calorías de los distintos alimentos con respecto a los efectos sobre la enfermedad cardiometabólica y la obesidad?


 La enfermedad cardiometabólica es el término genérico para enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares.


El equipo quería entender, por ejemplo, cuáles eran las diferencias para el organismo entre 10 calorías de una patata frita y 10 calorías de una manzana, a pesar de que contienen la misma cantidad de energía. Para responder a la pregunta, llevaron a cabo una revisión de los estudios actuales relacionados con cómo la dieta puede conducir a enfermedades cardiometabólicas.
Los investigadores destacaron el hecho de que en la mayoría de los países occidentales las personas consumen demasiadas calorías. Alrededor del 60% de los adultos tienen sobrepeso, y las nuevas estimaciones sugieren que casi el 25% son obesos.

Las calorías de las grasas saturadas y las bebidas endulzadas con azúcar se relacionaron con enfermedades cardiometabólicas, independientemente de si una persona subió de peso, según el documento, que se publicó en la revista “Obesity Reviews”.
Kimber Stanhope, bióloga nutricional e investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad de California, y autora principal del estudio, dijo en un comunicado: "Lo nuevo es que este es un impresionante grupo de científicos con vasta experiencia en nutrición y el metabolismo está de acuerdo con la conclusión de que las bebidas azucaradas aumentan los factores de riesgo cardiometabólico en comparación con cantidades iguales de almidón”.

La investigación también indicó que comer grasas poliinsaturadas presentes en algunos frutos secos, semillas y aceites vegetales se relacionó con un menor riesgo de enfermedad, en comparación con la misma cantidad de grasas saturadas, como las que se encuentran en la carne roja. Sin embargo, los productos lácteos como el yogur y el queso, que a menudo contienen grasas saturadas, se relacionaron con un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas.

Los autores también concluyeron que el sustituto del azúcar, el aspartamo, no causa aumento de peso en adultos. Según los temores de que esta sustancia pueda causar enfermedades como el cáncer, los autores estuvieron de acuerdo en que la ingesta diaria aceptable de aspartamo es de 40 miligramos por cada kilogramo de peso corporal, por debajo de esto, no hay evidencias de riesgo.
"Si vas a Internet y buscas aspartamo, el lego estaría convencido de que el aspartamo nos engordará, pero no es así", dijo Stanhope. “Ningún estudio en humanos sobre edulcorantes no calóricos muestra un aumento de peso".

"Tenemos un largo camino por recorrer para obtener respuestas precisas sobre muchos problemas nutricionales diferentes. Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que un patrón de dieta saludable que consta de granos integrales mínimamente procesados, frutas, verduras y grasas saludables promueve la salud, en comparación con el patrón de dieta occidental típico refinado y apetecible".

Frankie Phillips, dietista y portavoz de la Asociación Dietética Británica, dijo que el estudio se basa en la evidencia existente que muestra que algunos alimentos tienen diferentes efectos sobre la salud metabólica.
Cuando se le preguntó qué debería comer y beber la población en general, dijo: "El mensaje general rara vez cambia: comer una variedad de alimentos y con moderación, utilizando el apetito como guía. Específicamente, debemos tener cuidado de cuánta sal, grasa saturada y azúcar consumimos ya que estos están actualmente en niveles de ingesta muy altos".

Referencia:
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/obr.12699


El ejercicio con pesas reduce los síntomas depresivos en adultos


El entrenamiento con ejercicios de resistencia se asocia con una reducción de los síntomas depresivos en los adultos, según un estudio publicado esta semana en JAMA Psychiatry.




Investigadores de la Universidad de Limerick (Irlanda), examinaron la correlación de la eficacia de los ejercicios de resistencia con pesas con síntomas depresivos utilizando datos de 33 ensayos clínicos aleatorios con 1.877 participantes. Los ensayos utilizaron medidas validadas de síntomas depresivos, que se evaluaron al inicio y mediados y/o después de la intervención. Fueron analizados un total de 947 participantes que practicaban ejercicios con distintos pesos regularmente y 930 participantes de una condición de control no activa.
Los investigadores observaron una reducción significativa en los síntomas depresivos en ejercicios con pesos, con un efecto medio a moderado de 0,66. Hubo una heterogeneidad considerable. No hubo correlaciones significativas para el volumen total de ejercicios prescrito, el estado de salud de los participantes y la mejora de fuerza con el efecto antidepresivo de los pesos.


La investigación

Los autores intentaron determinar la asociación de efectividad del entrenamiento con ejercicios de pesos con síntomas depresivos y evaluar hasta qué punto estas variables lógicas, teóricas y/o empíricas están relacionadas con síntomas depresivos y si la asociación de efectividad de ejercicios con pesas explican la variabilidad en el tamaño total del efecto. Observaron síntomas depresivos significativamente reducidos en asociación con ejercicios con pesas especialmente entre los mayores de 30 años en adelante, independientemente del estado de salud, el volumen prescrito total del entrenamiento o las mejoras significativas en la fuerza.
Los autores seleccionaron ensayos clínicos aleatorios que incluyeron la asignación al azar a ejercicios con pesas (n = 947) o una condición de control no activo (n = 930).
Para cuantificar la posible influencia moderadora de las características del participante y del ensayo, llevaron a cabo una metarregresión.
En los ensayos clínicos aleatorizados se usaron medidas validadas de los síntomas depresivos evaluados al inicio del estudio y la intervención intermedia y/o postintervención.
Seleccionaron 4 moderadores primarios para proporcionar una hipótesis de investigación enfocadas en la variación en el tamaño del efecto: a) Volumen total del ejercicio prescrito. b) Si los participantes estaban sanos o enfermos física o mentalmente. c) Si la asignación y/o evaluación estaban cegadas. d) Si el entrenamiento dio como resultado una mejora significativa en la fuerza.


Los resultados

Se obtuvieron 54 efectos de 33 ensayos clínicos aleatorios con 1.877 participantes.
Se observó que el entrenamiento con ejercicios de resistencia se correlacionaba con una reducción significativa de los síntomas depresivos con un efecto medio a moderado de 0,66 (IC del 95%, 0,48-0,83, z = 7,35; p <0,001).
Se indicó una heterogeneidad significativa (Q total = 216.92, df = 53; P <.001; I2 = 76.0% [IC 95%, 72.7% -79.0%]).
No se observó una asociación significativa del volumen total de ejercicio prescrito, el estado de salud de los participantes y la mejora de fuerza producto del entrenamiento.

"El entrenamiento con ejercicios de resistencia redujo significativamente los síntomas depresivos entre los adultos independientemente del estado de salud, el volumen prescrito total de ejercicios o las mejoras significativas en la fuerza", escriben los autores. "Se necesitan ensayos clínicos aleatorios más amplios que comparen el entrenamiento con pesas con otros tratamientos empíricos para síntomas depresivos".

Referencia:
https://jamanetwork.com/journals/jamapsychiatry/fullarticle/2680311



Después de hacer ejercicio físico, el sistema inmune refuerza las zonas más vulnerables del cuerpo

corredor


Durante décadas, la mayoría de los investigadores, entrenadores y  atletas estaban convencidos de que realizar una actividad física vigorosa u otra actividad extenuante, podía dejar al cuerpo tan fatigado que no podría combatir los virus del resfrío y otros microbios que causan infecciones.
La ciencia apoyó esta idea, ya que en los años 80, una serie de estudios de corredores de maratón descubrió que muchos de ellos informaron haber desarrollado resfriados en los días y semanas inmediatamente posteriores a la carrera. La incidencia de enfermedades era mucho más alta que entre otros miembros de sus familias no corredores o la población en general.
Con esos hallazgos, otros científicos comenzaron a observar el funcionamiento del sistema inmune de los atletas durante y después de eventos extenuantes. La investigación mostró que se produjeron cambios, algunos de ellos drásticos. Durante un evento, como un maratón por ejemplo, las células inmunes inundaban el torrente sanguíneo de los atletas.


Para cuando la carrera terminara, el torrente sanguíneo de los corredores estaba repleto de células inmunes adicionales.


Pero en unas pocas horas, el número de muchas de esas células inmunes en el torrente sanguíneo colapsaría, según los estudios, caían a niveles mucho más bajos que antes del evento.
Los científicos interpretaron que estos hallazgos significan que los esfuerzos físicos de los corredores habían matado a un gran número de sus células inmunes y creado lo que algunos investigadores denominaron una "ventana abierta" de supresión inmune que podría permitir que los gérmenes se infiltraran sin oposición.


Esa idea se convirtió en una doctrina establecida en el ejercicio de la ciencia y el deporte.


Pero hace ya tiempo que los investigadores se volvieron escépticos a esta idea. Pensaron que, desde el punto de vista evolutivo, la supresión inmune después del ejercicio extenuante tenía poco sentido. Los primeros humanos a menudo tenían que perseguir a sus presas o huir de los depredadores, abriéndose heridas en la fuga. Si experimentaban una respuesta inmune debilitada al mismo tiempo, estaban en grave peligro.
Se pensó que las técnicas científicas desarrolladas en las últimas décadas podría ofrecer información más actualizada sobre lo que realmente estaba sucediendo dentro de los cuerpos de los cansados atletas.

Así que para la nueva revisión, que se publicó este mes en “Frontiers in Immunology”, reunieron y analizaron una amplia variedad de estudios recientes y utilizaron esos hallazgos para reconsiderar qué hace el ejercicio al sistema inmune en el corto plazo.
Los estudios originales de los años 80 se habían basado en autoinformes de los corredores sobre las enfermedades. Pero los experimentos más recientes que realmente analizaron la saliva, mostraron que menos de un tercio de los corredores que pensaron que se habían resfriado realmente lo hicieron. Estadísticamente, sus probabilidades de enfermar eran más o menos las mismas que las de cualquier otra persona.
Los atletas probablemente malinterpretaron alergias en sus vías respiratorias después de la carrera como un resfriado, dice John Campbell, profesor de la Universidad de Bath y coautor de la nueva revisión.

Mientras tanto, los científicos encontraron que los nuevos estudios técnicamente sofisticados que usan animales socavan otros aspectos del dogma sobre el ejercicio y la inmunidad.
En estos estudios, se tiñeron las células inmunitarias de los ratones, lo que permitió a los científicos rastrear su ubicación. Cuando los ratones corrieron, posteriormente, muchas de las células se movieron de varios tejidos al torrente sanguíneo, como sucede en las personas.

Pero después del ejercicio, estas células no murieron en masa. En cambio, el seguimiento reveló que se trasladaron a otro lugar, migrando a las entrañas o pulmones de los animales, porciones del cuerpo que se podría esperar que necesiten ayuda inmunitaria adicional después del ejercicio intenso. Unas pocas células inmunes también fluyeron a la médula ósea, donde se piensa que activaban células madre para crear células inmunitarias adicionales.

En esencia, el sistema inmune de los roedores había reforzado sus defensas en áreas vulnerables del cuerpo después del ejercicio al redirigir las células de la sangre.
Si bien este seguimiento en vivo de células inmunes después del ejercicio no  se ha hecho en humanos, los investigadores sospechan que este escenario explicaría por qué los niveles de células inmunes en la sangre de los atletas vuelven a la normalidad dentro de, aproximadamente, 24 horas después de una carrera. “El cuerpo no puede reemplazar las células tan rápido, entonces deben regresar a la sangre desde otros lugares”.

"La gente no debería posponer el ejercicio por temor a que bajen las defensas de su organismo, ya que esto no ocurre", asegura el Dr. Campbell. "El ejercicio es bueno para el sistema inmunológico".


Referencia:
https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fimmu.2018.00648/full

Los alimentos crudos y la salud mental


vegetales



Según una nueva investigación publicada en la última edición de “Frontiers in Psychology”, la ingesta de frutas y verduras crudas se asocia con una mejor salud mental que la ingesta de frutas y verduras procesadas.

Investigadores de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda hallaron que las personas que consumen más frutas y verduras crudas experimentan menos síntomas depresivos, un estado de ánimo más positivo y mayores niveles de satisfacción. La palabra clave aquí es crudo
Los autores del estudio encontraron que las personas que comen más frutas y verduras procesadas (cocidas o enlatadas) mostraron alguna mejora en el estado de ánimo positivo, pero no experimentaron menos depresión o una mayor satisfacción con la vida.


La investigación

Primero, se encuestó a 422 adultos que viven en los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Los investigadores evaluaron a los participantes en cuanto a su consumo de frutas y verduras crudas y procesadas, posteriormente se realizó un test para evaluar la salud mental de cada individuo. Asimismo se midió el peso y el IMC (índice de masa corporal) de cada persona.
También se completaron diferentes cuestionarios que les informaran sobre el estilo de vida y la información demográfica de los participantes, por ejemplo, el estado socioeconómico, el sueño, la actividad física, el tabaquismo y el consumo de alcohol.

Utilizando modelos estadísticos avanzados que tomaron en cuenta el estilo de vida y las diferencias demográficas entre los encuestados, los investigadores pudieron aislar el efecto del consumo de frutas y verduras en la salud mental. Los autores del estudio descubrieron que “la ingesta de frutas y verduras crudas predijeron una reducción de los síntomas depresivos, un estado de ánimo más positivo y mayor satisfacción vital, mientras que el consumo de frutas y verduras procesadas solo predijo un estado de ánimo positivo más alto".


Por lo tanto, la conclusión no es que comer frutas y verduras cocidas o enlatadas te hará daño, sino que no ayudará a tu salud mental tanto como al comer sus contrapartes crudas.


Los investigadores también analizaron los alimentos crudos específicos que estaban más asociados con el bienestar mental. Los 10 principales alimentos crudos relacionados con una mejor salud mental fueron:

Zanahorias
Plátanos
Manzanas
Espinaca
Pomelo
Lechuga
Frutas cítricas
Moras
Pepino
Kiwi


Referencia:
https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2018.00487/full



Los adultos mayores pueden no necesitar vitamina D para prevenir caídas y fracturas


adultos mayores


Muchos adultos mayores deben evitar tomar vitamina D y suplementos de calcio para prevenir caídas y fracturas y, en cambio, centrarse  en ejercicios físicos para mejorar el equilibrio y la coordinación.

Es la conclusión de un estudio del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos (USPSTF) de Estados Unidos sobre prevención de caídas y fracturas.
Esto se produce en medio de un creciente debate en la comunidad médica sobre el papel de la vitamina D, que en dosis bajas puede ayudar a algunas personas, pero está relacionada con un mayor riesgo de fracturas, caídas, cálculos renales y ciertos cánceres en dosis más altas.


"La vitamina D no debe consumirse para prevenir caídas en adultos mayores, dosis bajas de vitamina D y calcio no previenen fracturas en hombres ni mujeres posmenopáusicas", dijo el vicepresidente del Grupo de Trabajo Dr. Alex Krist, de Virginia Commonwealth University en Richmond.


"Si las personas sanas toman vitamina D únicamente por estas razones, probablemente deberían dejar de tomarla. Sabemos que hay intervenciones más efectivas para las personas preocupadas por las caídas, como el ejercicio" agregó Krist.


La vitamina D ayuda al cuerpo a usar calcio y supuestamente ayuda a mantener la salud ósea. La ingesta diaria recomendada de vitamina D para la mayoría de los adultos es de 600 UI, o 800 UI después de los 70 años.


Algunas personas toman vitamina D porque esta no se encuentra en muchos alimentos, aunque se puede encontrar en hígado de ternera, salmón o sardinas en conserva, queso y yemas de huevo, así como en leche fortificada y jugo de naranja.
Obtener vitamina D y calcio de los alimentos se ha relacionado con un menor riesgo de disminución de la densidad ósea, conocida como osteoporosis, que puede contribuir a evitar caídas y fracturas entre los adultos mayores. Pero aún no hay suficiente evidencia para determinar los beneficios y los daños de tomar vitamina D o suplementos de calcio para prevenir fracturas en hombres o mujeres que no han pasado por la menopausia, concluye el estudio.

Después de la menopausia, cuando disminuyen los suministros de la hormona estrógeno, puede aumentar el riesgo de osteoporosis, la investigación no recomienda evitar dosis muy bajas de vitamina D y calcio para prevenir las fracturas. Sin embargo, todavía no hay suficiente evidencia para determinar las ventajas o los daños de las altas dosis.
El ejercicio, sin embargo, si puede reducir el riesgo de caídas y también disminuir la probabilidad de caídas que causen lesiones graves, dijo la Dra. Janelle Guirguis-Blake, investigadora de la Universidad de Washington en Seattle.
Cada vez más, los doctores se están enfocando en otros métodos para la prevención de caídas y fracturas que incorporan actividades de ejercicio y equilibrio, y además abordan situaciones que contribuyen a caídas como pérdida de visión y efectos secundarios de medicamentos, dijo el Dr. Jo Ann Manson, investigadora de la Escuela de Medicina de Harvard en Boston.

"Las nuevas pautas reconocen la limitada e inconsistente investigación hasta la fecha, y enfatizan que es importante ir más allá de la vitamina D y los suplementos de calcio para prevenir caídas y fracturas".
“Las nuevas directrices sugieren que el entusiasmo por la vitamina D y otros suplementos para la prevención de fracturas y caídas ha sobrepasado la evidencia”.
"Los adultos con alto riesgo (aquellos con osteoporosis o con mayor riesgo de fracturas o caídas) aún pueden ser buenos candidatos para la suplementación", agregó Manson. "Sin embargo, los nuevos informes enfatizan la investigación limitada e inconsistente hasta la fecha y el potencial daño con la dosificación de grandes dosis, y que tenemos que ir más allá de tomar vitamina D, y/o píldoras de calcio para prevenir fracturas y caídas".

Referencia:
https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2678595



El gen que da forma al cuerpo femenino también determina el riesgo de diabetes tipo 2

Científicos de la Universidad de Oxford han identificado un gen que en las mujeres está vinculado a la producción y ubicación de nuevas células de grasa, y que dicha ubicación contribuye a un mayor o menor riesgo de diabetes tipo 2.



cintura


El estudio examinó el efecto de un gen llamado KLF14. Los investigadores encontraron que las variaciones genéticas que controlan el KLF14 tienen poco impacto en el peso general, pero tienen un marcado impacto en el lugar donde se almacena el exceso de grasa en el cuerpo.
Particularmente en las mujeres, las versiones del gen que provocan que la grasa se deposite preferentemente alrededor de las caderas (en lugar de alrededor del abdomen) proporcionan protección contra la diabetes.

Las diferentes variaciones del KLF14 tienen un impacto en el desarrollo de las células de grasa, y un efecto sorprendente en su tamaño. En las mujeres que portan la versión del gen KLF14 que se asocia con un mayor riesgo de diabetes, estas células son mucho más grandes y llenas de grasa. Es probable que esto ocurra porque, en primer lugar, al ser más grandes, hay menos células de este tipo, por lo que cada célula necesita consumir más grasa. Esto produce células grasas insalubres e ineficientes que tienen más probabilidades de contribuir a la diabetes.

El estudio, que fue una colaboración internacional con el King's College de Londres, la Universidad de California y la Universidad de Pensilvania, también mostró que los efectos de estas variaciones genéticas eran específicos de las mujeres. Además, solo las versiones del gen heredado de la madre son los que están activos. 


En las mujeres que heredaron la versión de mayor riesgo del gen de sus madres, tienen un 30% mayor de probabilidades de sufrir diabetes.


Los descubrimientos proporcionan nuevos conocimientos sobre algunos de los mecanismos implicados en el desarrollo de la diabetes, y señalan que las anomalías en el tejido graso, así como en el hígado y en las células productoras de insulina del páncreas también pueden contribuir. Se anticipa que esta comprensión puede conducir a mejores formas de tratar y prevenir la diabetes en el futuro.

El Dr. Kerrin Small, experto en epidemiología genética y uno de los autores del estudio dijo que estos hallazgos proporcionan una de las comprensiones más completas de un dato genético: “se ha estudiado el gen KLF14 hasta el punto de que entendemos no solo dónde y cómo actúa en el cuerpo, sino también en cuales personas actúa”.

"Esperamos que al desarrollar estos hallazgos con más investigaciones para tratar de comprender por qué la variante genética solo afecta el riesgo de diabetes en mujeres, podamos contribuir a mejores planes de tratamiento y prevención, y avanzar hacia enfoques más personalizados de la enfermedad".

El profesor Mark McCarthy, otro de los autores dijo: Se sabe que el exceso de peso aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, pero este estudio muestra que no todas las grasas son iguales: el lugar donde se almacena cualquier exceso de grasa tiene un gran impacto en el riesgo de la enfermedad. Aquí identificamos un gen clave involucrado en las mujeres para determinar si el exceso de grasa se almacena alrededor de las caderas (donde tiende a estar libre de consecuencias metabólicas) o alrededor de la cintura (donde es particularmente probable que aumente el riesgo de diabetes).

“En lugar de suponer que las variaciones genéticas ejercen sus efectos de la misma manera en diferentes personas, este estudio destaca la importancia de adoptar un enfoque 'holístico' para comprender las causas de la enfermedad, examinando cómo funcionan los genes en diferentes tejidos y en diferentes sexos”.


Referencia:
https://www.nature.com/articles/s41588-018-0088-x