Una inyección en el cerebro de células madre modificadas, logra recuperar la movilidad de personas discapacitadas a causa de haber sufrido un accidente cerebrovascular (ACV).
Las células madre son inyectadas directamente en el cerebro
de los pacientes. Dicho procedimiento no sólo resultó ser muy seguro, sino que
también ha sido particularmente eficaz en la restauración de la función motora,
de acuerdo con los resultados de un ensayo clínico dirigido por investigadores
de la Escuela
de Medicina de la
Universidad de Stanford.
Los pacientes, todos los cuales habían sufrido el ACV entre
seis meses y tres años antes de recibir las inyecciones, se mantuvieron
conscientes con anestesia local durante el procedimiento, que consistió en una
pequeña perforación a través del cráneo. Al día siguiente, todos fueron dados
de alta.
A pesar de que más del 75% de las personas sufrieron dolores
de cabeza transitorios, no hubo efectos secundarios ni efectos adversos
vinculados con el procedimiento.
Sonia Olea Coontz, ahora de 36 años, tuvo un derrame
cerebral en mayo de 2011, que afectó la movilidad de su brazo y pierna
derecha. Después de que se le inyectaran células madre en su cerebro como parte
del ensayo clínico, Sonia dice que sus miembros “despertaron”. Ella cuenta que
“mi brazo derecho no funcionaba en absoluto, mi pierna derecha funcionaba pero
muy mal, caminaba con una cojera notable, he llegado a utilizar silla de ruedas”.
Alrededor del 85% de los ACV son isquémicos, que es cuando
se forma un coágulo en un vaso sanguíneo que suministra sangre a una parte del
cerebro, generando un daño a la zona afectada. La pérdida de funciones motoras
depende exactamente de la zona del cerebro en que se produce el accidente y de
su magnitud.
Aunque ya existen tratamientos para un ACV isquémico, para que
sean eficaces se deben aplicar, como máximo, a las pocas horas del evento. Como
consecuencia, sólo una pequeña fracción de personas se benefician de un
tratamiento durante la fase aguda de un accidente cerebrovascular. Esto hace
que la gran mayoría de los sobrevivientes terminen con discapacidades, en
algunos casos muy limitantes.
Para el ensayo, los investigadores liderados por el profesor
Gary Steinberg examinaron a 379 pacientes y seleccionaron 18, cuya edad
promedio era 61 años. En la mayoría de los casos había pasado al menos un año
del ACV y el accidente había tenido lugar debajo de la capa más extrema del
cerebro (corteza) y había afectado su función motora.
En los cerebros de estas personas los neurocirujanos
inyectaron las llamadas células SB623- mesenquimales, células madre derivadas
de la médula ósea de dos donantes y luego modificada para restaurar la función
neurológica. Las células madre mesenquimales son los precursores de tejidos
musculares, grasa, huesos y tendones.
Curiosamente, las células madre implantadas no parecen
sobrevivir mucho tiempo en el cerebro. Los estudios preclínicos han demostrado
que dichas células comienzan a desaparecer aproximadamente un mes después del
procedimiento y desaparecen completamente hacia el segundo mes. Sin embargo,
los pacientes mostraron una recuperación significativa durante varios meses,
incluso hasta 2 años después de la intervención. Según los autores, es probable
que las secreciones de estas células en el lugar del ACV estimulen la
regeneración del tejido nervioso de la zona.
Es importante destacar que la mejoría de los pacientes fue
independiente de la edad y de la gravedad de la condición al inicio del ensayo.
Esto podría revolucionar el concepto de lo que ocurre, no
sólo después de un ACV, sino también de una lesión traumática cerebral e
incluso de trastornos neurodegenerativos. La idea de que una vez que se lesiona
el cerebro no se recupera, no es cierta. Y que realmente es posible poner en
marcha circuitos cerebrales dañados.
Referencia:
http://med.stanford.edu/news/all-news/2016/06/stem-cells-shown-safe-beneficial-for-chronic-stroke-patients.html