Una reciente investigación aporta pruebas de que las células T, responsables de mantener el sistema inmunológico equilibrado, son vulnerables al agotamiento. Esto interrumpe su normal funcionamiento, lo que puede contribuir a la aparición de enfermedades y de reacciones alérgicas.
Dicho estudio sugiere que las células T reguladoras están sujetas al agotamiento
funcional, lo que también influye en las células T convencionales que combaten
agentes infecciosos y células tumorales. Las células T reguladoras son una
pequeña población de linfocitos que mantienen el sistema inmune bajo control y
ayudan a prevenir asma, alergias y trastornos autoinmunes como esclerosis
múltiple o lupus.
Las células T reguladoras (también conocidas como
Tregs) son linfocitos T que regulan o suprimen a otras células del sistema inmunológico.
Estas células controlan las respuestas inmunitarias de partículas extrañas o
propias y ayudan a prevenir enfermedades autoinmunes.
Los investigadores se centraron en el supresor tumoral B1
(conocido como LKB1), una proteína que controla el crecimiento celular y el
metabolismo. Trabajando en ratones, los investigadores observaron cómo, a nivel
molecular, la pérdida de LKB1 en las células T reguladoras perturbaba el
metabolismo celular y su normal funcionamiento. A medida que las células T reguladoras mostraban cambios moleculares característicos del agotamiento funcional (cuando disminuían
los niveles de la proteína LKB1) los ratones desarrollaban enfermedades inflamatorias fatales.
Los resultados apuntan al agotamiento funcional de las
células T reguladoras como posible responsable de la respuesta inmune asociada
con la reacción alérgica conocida como respuesta Th2.
La investigación sugiere un posible nuevo enfoque
terapéutico a los trastornos autoinmunes, el que estaría diseñado para aumentar
la función de las células T reguladoras mediante la modulación del metabolismo
celular.
La anomalía estructural de LKB1 en las células T reguladoras
también alteró las vías metabólicas que apoyan la función de las mitocondrias.
Las mitocondrias producen energía para impulsar las células.
Los investigadores relacionaron la capacidad de las células
T reguladoras en amortiguar la respuesta de Th2, en parte, a la capacidad de
LKB1 para restringir la expresión del receptor de superficie celular PD-1 y
posiblemente otros receptores.
En las células T convencionales, el PD-1 ayuda a inhibir la
respuesta inmune, lo que facilita la aparición de enfermedades autoinmunes.
La pérdida de LKB1 condujo a un aumento de la producción de
PD-1 en las células T reguladoras. Este aumento inhibe la capacidad de las
células T reguladoras de suprimir la respuesta inmune Th2. El bloqueo de la actividad
PD-1 restauró, en gran medida, la capacidad de las células T reguladoras que
carecían de LKB1 para suprimir la respuesta inmune Th2.
Los investigadores además encontraron pruebas de que LKB1
ayudó a controlar la respuesta Th2 a través de procesos adicionales. Por
ejemplo, LKB1 también contribuyó a reprimir los marcadores de la superficie
celular en células inmunes llamadas células dendríticas que alimentaron la
reacción alérgica. La pérdida de LKB1 por las células T reguladoras también se
asoció con un aumento de los niveles de moléculas de señalización o citoquinas,
asociadas con la respuesta inmune Th2.
Referencia:
https://www.nature.com/nature/journal/v548/n7669/full/nature23665.html