Las células aprenden de las dificultades del primer embarazo y se adaptan para tratar de evitar dificultades en embarazos posteriores


Investigadores del Centro Médico Hadassah y en la Universidad Hebrea de Jerusalén, dicen que su estudio sobre el rol de ciertas células durante el embarazo, puede allanar el camino para desarrollar nuevos medicamentos para disminuir las complicaciones en el parto.


embarazada


La investigación, basada en la "memoria entrenada" de las células NK, que combaten virus y tumores, descubrieron que las células encargadas de ayudar a los fetos a asentarse en el útero y evitar enfermedades como la preeclampsia o el retraso del crecimiento intrauterino, son más activas durante un segundo embarazo, porque recuerdan el primero y están mejor entrenadas para hacer su trabajo la segunda vez.


Las células Natural Killer (NK) son células que están presentes en el sistema inmunitario de todos nosotros, hombres y mujeres, y que están a cargo de combatir virus y tumores.


"Es un hecho clínico conocido que los segundos embarazos son más eficientes que los primeros", dijo Simcha Yagel, jefe de la división de Obstetricia y Ginecología del Centro Médico Hadassah, que formaba parte del equipo de investigación. Los fetos generalmente se implantan mejor en un segundo embarazo; los bebés nacen más grandes y el embarazo es menos propenso a enfermedades como la preeclampsia, una complicación que aumenta la presión arterial y otros problemas en la madre.
"Si sabemos por qué el segundo embarazo es mejor que el primero, entonces tal vez podamos hacer algo para ayudar a las mujeres con embarazos primarios de alto riesgo, como después de la fertilización in vitro o que sean mayores".


Los investigadores han observado que también hay células NK que se encuentran en el revestimiento del útero al comienzo del embarazo y cuya función es ayudar con el desarrollo del feto.


En un embarazo, estas células NK tienen dos misiones, su papel principal es ayudar a construir una implantación exitosa del feto, el papel secundario de detener los virus y otras enfermedades. Alrededor del 70% de las células en el revestimiento del útero son células NK, que probablemente se originan en la médula ósea de la madre o están presentes en el endometrio del útero y se activan al inicio del embarazo, lo que ayuda al feto a sobrevivir.

Los autores del estudio se propusieron estudiar si hay diferencias en las células NK de los primeros embarazos frente a los segundos, y hallaron una "población exclusiva" de células NK que es única en el segundo y repetidos embarazos, que se caracteriza por un mayor número de receptores, NKG2C y LILRB1. Es así que llamaron a estas células NK "entrenadas para el embarazo".

"Durante muchos años los investigadores pensaron que las células NK no tenían memoria", dijo Yagel. "Pero nuestra investigación descubrió que sí la tienen".
Durante el estudio, los investigadores descubrieron que a partir del segundo embarazo, las células NK recuerdan la primera experiencia y mejoran su función la próxima vez. Sin embargo, no hubo diferencia entre el rendimiento de estas células entre el segundo y embarazos posteriores.

Las células NK en un segundo o tercer embarazo recuerdan el primer embarazo y están "mejor preparadas" para el trabajo. Actúan más rápido y más efectivamente. Una especie de disparador que "produce las condiciones necesarias para un embarazo exitoso".

Esta información puede ayudar a los investigadores a encontrar la manera de "omitir" las dificultades del primer embarazo y ayudar a entrenar las células NK desde el principio, allanando el camino para el desarrollo de nuevos medicamentos para tratar enfermedades y otros problemas propios del proceso de gestación.

Referencia:
https://www.timesofisrael.com/israel-study-paves-way-for-women-to-skip-difficulties-of-first-pregnancies/



Una molécula del té verde reduce la acumulación de placa en las arterias

Los estudios iniciales muestran que una molécula que se encuentra en el té verde podría reducir la acumulación de placa en el interior de las arterias.


té verde


Una sustancia que se encuentra en el té verde podría ayudar a los científicos a encontrar nuevas formas de reducir el riesgo de ataques al corazón, sugiere la investigación.

El estudio encontró que una molécula en el té verde, conocida como EGCG (epigalocatequina-3-galato), puede unirse a una proteína que se encuentra en las placas ligadas a la enfermedad de la arteria coronaria y, en determinadas circunstancias, la hace más soluble.

Aunque los expertos dicen que este descubrimiento podría abrir nuevas posibilidades en el desarrollo de moléculas para hacer frente a los depósitos dentro de los vasos sanguíneos que contribuyen a la enfermedad arterial coronaria, afirman que todavía no está claro que cantidad té verde podría ayudar a contrarrestar esta patología. El profesor David Middleton, coautor del estudio de la Universidad de Lancaster dijo:

"Lo que estamos diciendo es que tenemos que mirar esta molécula más cuidadosamente y descubrir formas en que podamos adaptarla para que sea más efectiva para el organismo cuando se consume con el té (u otras formas de administrarla), para incidir eficientemente en las placas".


Anteriormente se había demostrado que el EGCG afectaba la arquitectura de las proteínas que componen las placas relacionadas con la enfermedad de Alzheimer.


En el paper de dicho estudio, investigadores de la Universidad de Leeds y la Universidad de Lancaster describen cómo buscaron explorar el efecto del té verde en la apoA-I, una proteína que es un componente clave del llamado HDL “colesterol bueno”:
"Una cierta cantidad de la proteína existe por sí misma y este parece ser el caso en particular a medida que envejecemos", dijo Middleton, agregando que en ciertas circunstancias la proteína puede plegarse mal y formar fibras finas que se acumulan en las placas dentro de las arterias. El investigador agrega que se piensa que la añadidura de estas fibras hace que las placas sean más propensas a romperse, lo que aumenta el riesgo de ataques cardíacos y derrames cerebrales.


Después de una prueba, los investigadores hallaron EGCG unido a las fibras finas de la proteína. Además, el EGCG parecía descomponer dichas fibras en formas más pequeñas que eran solubles.


El estudio fue recibido con cautela por los expertos que señalaron que tener una dieta balanceada, no fumar, no consumir alcohol y practicar deportes, entre otras alternativas, son las principales formas en que las personas pueden reducir el riesgo de enfermedad arterial coronaria.

"La investigación es muy temprana", dijo el profesor Naveed Sattar de la Universidad de Glasgow. "Hemos experimentado antes con agentes novedosos en alimentos y bebidas que pueden disminuir algunos riesgos para la salud pero, hasta la fecha, pocas cosas han llevado a avances reales."

El Dr. James Brown, profesor de biología y ciencias biomédicas en la Universidad de Aston, también fue cauteloso, señalando que "el cuerpo descompone los componentes del té verde, y todavía  no tenemos claro cuánta cantidad de EGCG termina en la sangre".


Referencia:
http://www.jbc.org/content/early/2018/05/31/jbc.RA118.002038.abstract

El movimiento de las piernas es fundamental para la salud neurológica y del sistema nervioso

caminando


Un estudio pionero muestra que la salud neurológica depende tanto de las señales enviadas por los músculos grandes de las piernas al cerebro, como de las directivas desde el cerebro hasta los músculos. Publicado en ‘Frontiers in Neuroscience’, dicho estudio alude fundamentalmente a la medicina cerebral y del sistema nervioso, brindando a los médicos nuevas pistas de por qué los pacientes con enfermedad de las neuronas motoras, esclerosis múltiple, atrofia muscular espinal y otras enfermedades neurológicas, a menudo disminuyen rápidamente sus capacidades cognitivas cuando sus movimientos se vuelven limitados.

"Nuestro estudio respalda la noción de que las personas que no pueden caminar, como los pacientes que están postrados en una cama, o incluso los astronautas en viajes prolongados, no solo pierden masa muscular, sino que su química corporal se ve alterada a nivel celular e incluso su sistema nervioso se ve afectado negativamente ", dice la doctora Raffaella Adami de la Università degli Studi di Milano, Italia.


La investigación

El estudio implicó restringir a los ratones el uso de sus patas traseras, pero no sus patas delanteras, durante un período de 28 días. Los ratones continuaron comiendo normalmente y no mostraron estrés. Al final de la prueba, los investigadores examinaron un área del cerebro llamada zona subventricular, que en muchos mamíferos tiene el papel de mantener la salud de las células nerviosas. También es el área donde las células madre neurales producen nuevas neuronas.

La limitación de la actividad física disminuyó el número de células madre neuronales en un 70% en comparación con un grupo control de ratones, que se les permitió andar normalmente. Además, tanto las neuronas como los oligodendrocitos, células especializadas que soportan y aíslan las células nerviosas, no maduraron completamente cuando el ejercicio se redujo severamente.


La investigación muestra que el uso de las piernas, particularmente en el ejercicio, envía señales al cerebro que son vitales para la producción de células neuronales sanas, esenciales para el cerebro y el sistema nervioso. Reducir el ejercicio hace que sea difícil para el cuerpo producir nuevas células nerviosas, algunos de los elementos básicos que nos permiten manejar el estrés y adaptarnos al desafío en nuestras vidas.


"No es accidental que tengamos que estar activos: caminar, correr y usar los músculos de nuestras piernas para levantar cosas", dice Adami. "La salud neurológica no es una calle de sentido único con el cerebro diciéndole a los músculos 'levantar', 'caminar', y así sucesivamente".

Los investigadores obtuvieron más información al analizar células individuales. Descubrieron que restringir el ejercicio reduce la cantidad de oxígeno en el cuerpo, lo que crea un ambiente anaeróbico y altera el metabolismo. La reducción del ejercicio también parece tener un impacto en dos genes, uno de los cuales, el CDK5Rap1, es muy importante para la salud de las mitocondrias: la fuente de energía celular que libera energía que el cuerpo puede usar. Esto representa otro ciclo de retroalimentación.
Estos resultados arrojan luz sobre varios problemas de salud importantes, desde preocupaciones sobre los impactos cardiovasculares como resultado de estilos de vida sedentarios hasta la comprensión de enfermedades devastadoras, como la atrofia muscular espinal (SMA), la esclerosis múltiple y la enfermedad de la neurona motora, entre otros.

"He estado interesado en las enfermedades neurológicas desde 2004", dice el coautor Dr. Daniele Bottai, también de la Università degli Studi di Milano. "La pregunta que me hice fue: ¿el resultado de estas enfermedades se debe exclusivamente a las lesiones que se forman en la médula espinal en el caso de lesión de la médula espinal y la mutación genética en el caso de SMA, o es la menor capacidad de movimiento el factor que agrava la enfermedad? "

Esta investigación demuestra el papel crítico del movimiento y tiene una gama de posibles implicaciones. Por ejemplo, las misiones para enviar astronautas al espacio durante meses o incluso años deben tener en cuenta que la gravedad y el ejercicio de carga juegan un papel importante en el mantenimiento de la salud humana, dicen los investigadores.


Referencia:
https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fnins.2018.00336/full


Vías y mecanismos que unen los componentes de la dieta a la enfermedad cardiometabólica: pensar más allá de las calorías


comida


Todos los alimentos tienen el potencial de hacernos obesos si comemos lo suficiente, pero algunas calorías podrían ser más dañinas para nuestra salud que otras.
El año pasado, 22 investigadores hicieron una pregunta: ¿Cuáles son las diferencias en las calorías de los distintos alimentos con respecto a los efectos sobre la enfermedad cardiometabólica y la obesidad?


 La enfermedad cardiometabólica es el término genérico para enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares.


El equipo quería entender, por ejemplo, cuáles eran las diferencias para el organismo entre 10 calorías de una patata frita y 10 calorías de una manzana, a pesar de que contienen la misma cantidad de energía. Para responder a la pregunta, llevaron a cabo una revisión de los estudios actuales relacionados con cómo la dieta puede conducir a enfermedades cardiometabólicas.
Los investigadores destacaron el hecho de que en la mayoría de los países occidentales las personas consumen demasiadas calorías. Alrededor del 60% de los adultos tienen sobrepeso, y las nuevas estimaciones sugieren que casi el 25% son obesos.

Las calorías de las grasas saturadas y las bebidas endulzadas con azúcar se relacionaron con enfermedades cardiometabólicas, independientemente de si una persona subió de peso, según el documento, que se publicó en la revista “Obesity Reviews”.
Kimber Stanhope, bióloga nutricional e investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad de California, y autora principal del estudio, dijo en un comunicado: "Lo nuevo es que este es un impresionante grupo de científicos con vasta experiencia en nutrición y el metabolismo está de acuerdo con la conclusión de que las bebidas azucaradas aumentan los factores de riesgo cardiometabólico en comparación con cantidades iguales de almidón”.

La investigación también indicó que comer grasas poliinsaturadas presentes en algunos frutos secos, semillas y aceites vegetales se relacionó con un menor riesgo de enfermedad, en comparación con la misma cantidad de grasas saturadas, como las que se encuentran en la carne roja. Sin embargo, los productos lácteos como el yogur y el queso, que a menudo contienen grasas saturadas, se relacionaron con un menor riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas.

Los autores también concluyeron que el sustituto del azúcar, el aspartamo, no causa aumento de peso en adultos. Según los temores de que esta sustancia pueda causar enfermedades como el cáncer, los autores estuvieron de acuerdo en que la ingesta diaria aceptable de aspartamo es de 40 miligramos por cada kilogramo de peso corporal, por debajo de esto, no hay evidencias de riesgo.
"Si vas a Internet y buscas aspartamo, el lego estaría convencido de que el aspartamo nos engordará, pero no es así", dijo Stanhope. “Ningún estudio en humanos sobre edulcorantes no calóricos muestra un aumento de peso".

"Tenemos un largo camino por recorrer para obtener respuestas precisas sobre muchos problemas nutricionales diferentes. Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que un patrón de dieta saludable que consta de granos integrales mínimamente procesados, frutas, verduras y grasas saludables promueve la salud, en comparación con el patrón de dieta occidental típico refinado y apetecible".

Frankie Phillips, dietista y portavoz de la Asociación Dietética Británica, dijo que el estudio se basa en la evidencia existente que muestra que algunos alimentos tienen diferentes efectos sobre la salud metabólica.
Cuando se le preguntó qué debería comer y beber la población en general, dijo: "El mensaje general rara vez cambia: comer una variedad de alimentos y con moderación, utilizando el apetito como guía. Específicamente, debemos tener cuidado de cuánta sal, grasa saturada y azúcar consumimos ya que estos están actualmente en niveles de ingesta muy altos".

Referencia:
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/obr.12699


El ejercicio con pesas reduce los síntomas depresivos en adultos


El entrenamiento con ejercicios de resistencia se asocia con una reducción de los síntomas depresivos en los adultos, según un estudio publicado esta semana en JAMA Psychiatry.




Investigadores de la Universidad de Limerick (Irlanda), examinaron la correlación de la eficacia de los ejercicios de resistencia con pesas con síntomas depresivos utilizando datos de 33 ensayos clínicos aleatorios con 1.877 participantes. Los ensayos utilizaron medidas validadas de síntomas depresivos, que se evaluaron al inicio y mediados y/o después de la intervención. Fueron analizados un total de 947 participantes que practicaban ejercicios con distintos pesos regularmente y 930 participantes de una condición de control no activa.
Los investigadores observaron una reducción significativa en los síntomas depresivos en ejercicios con pesos, con un efecto medio a moderado de 0,66. Hubo una heterogeneidad considerable. No hubo correlaciones significativas para el volumen total de ejercicios prescrito, el estado de salud de los participantes y la mejora de fuerza con el efecto antidepresivo de los pesos.


La investigación

Los autores intentaron determinar la asociación de efectividad del entrenamiento con ejercicios de pesos con síntomas depresivos y evaluar hasta qué punto estas variables lógicas, teóricas y/o empíricas están relacionadas con síntomas depresivos y si la asociación de efectividad de ejercicios con pesas explican la variabilidad en el tamaño total del efecto. Observaron síntomas depresivos significativamente reducidos en asociación con ejercicios con pesas especialmente entre los mayores de 30 años en adelante, independientemente del estado de salud, el volumen prescrito total del entrenamiento o las mejoras significativas en la fuerza.
Los autores seleccionaron ensayos clínicos aleatorios que incluyeron la asignación al azar a ejercicios con pesas (n = 947) o una condición de control no activo (n = 930).
Para cuantificar la posible influencia moderadora de las características del participante y del ensayo, llevaron a cabo una metarregresión.
En los ensayos clínicos aleatorizados se usaron medidas validadas de los síntomas depresivos evaluados al inicio del estudio y la intervención intermedia y/o postintervención.
Seleccionaron 4 moderadores primarios para proporcionar una hipótesis de investigación enfocadas en la variación en el tamaño del efecto: a) Volumen total del ejercicio prescrito. b) Si los participantes estaban sanos o enfermos física o mentalmente. c) Si la asignación y/o evaluación estaban cegadas. d) Si el entrenamiento dio como resultado una mejora significativa en la fuerza.


Los resultados

Se obtuvieron 54 efectos de 33 ensayos clínicos aleatorios con 1.877 participantes.
Se observó que el entrenamiento con ejercicios de resistencia se correlacionaba con una reducción significativa de los síntomas depresivos con un efecto medio a moderado de 0,66 (IC del 95%, 0,48-0,83, z = 7,35; p <0,001).
Se indicó una heterogeneidad significativa (Q total = 216.92, df = 53; P <.001; I2 = 76.0% [IC 95%, 72.7% -79.0%]).
No se observó una asociación significativa del volumen total de ejercicio prescrito, el estado de salud de los participantes y la mejora de fuerza producto del entrenamiento.

"El entrenamiento con ejercicios de resistencia redujo significativamente los síntomas depresivos entre los adultos independientemente del estado de salud, el volumen prescrito total de ejercicios o las mejoras significativas en la fuerza", escriben los autores. "Se necesitan ensayos clínicos aleatorios más amplios que comparen el entrenamiento con pesas con otros tratamientos empíricos para síntomas depresivos".

Referencia:
https://jamanetwork.com/journals/jamapsychiatry/fullarticle/2680311



Después de hacer ejercicio físico, el sistema inmune refuerza las zonas más vulnerables del cuerpo

corredor


Durante décadas, la mayoría de los investigadores, entrenadores y  atletas estaban convencidos de que realizar una actividad física vigorosa u otra actividad extenuante, podía dejar al cuerpo tan fatigado que no podría combatir los virus del resfrío y otros microbios que causan infecciones.
La ciencia apoyó esta idea, ya que en los años 80, una serie de estudios de corredores de maratón descubrió que muchos de ellos informaron haber desarrollado resfriados en los días y semanas inmediatamente posteriores a la carrera. La incidencia de enfermedades era mucho más alta que entre otros miembros de sus familias no corredores o la población en general.
Con esos hallazgos, otros científicos comenzaron a observar el funcionamiento del sistema inmune de los atletas durante y después de eventos extenuantes. La investigación mostró que se produjeron cambios, algunos de ellos drásticos. Durante un evento, como un maratón por ejemplo, las células inmunes inundaban el torrente sanguíneo de los atletas.


Para cuando la carrera terminara, el torrente sanguíneo de los corredores estaba repleto de células inmunes adicionales.


Pero en unas pocas horas, el número de muchas de esas células inmunes en el torrente sanguíneo colapsaría, según los estudios, caían a niveles mucho más bajos que antes del evento.
Los científicos interpretaron que estos hallazgos significan que los esfuerzos físicos de los corredores habían matado a un gran número de sus células inmunes y creado lo que algunos investigadores denominaron una "ventana abierta" de supresión inmune que podría permitir que los gérmenes se infiltraran sin oposición.


Esa idea se convirtió en una doctrina establecida en el ejercicio de la ciencia y el deporte.


Pero hace ya tiempo que los investigadores se volvieron escépticos a esta idea. Pensaron que, desde el punto de vista evolutivo, la supresión inmune después del ejercicio extenuante tenía poco sentido. Los primeros humanos a menudo tenían que perseguir a sus presas o huir de los depredadores, abriéndose heridas en la fuga. Si experimentaban una respuesta inmune debilitada al mismo tiempo, estaban en grave peligro.
Se pensó que las técnicas científicas desarrolladas en las últimas décadas podría ofrecer información más actualizada sobre lo que realmente estaba sucediendo dentro de los cuerpos de los cansados atletas.

Así que para la nueva revisión, que se publicó este mes en “Frontiers in Immunology”, reunieron y analizaron una amplia variedad de estudios recientes y utilizaron esos hallazgos para reconsiderar qué hace el ejercicio al sistema inmune en el corto plazo.
Los estudios originales de los años 80 se habían basado en autoinformes de los corredores sobre las enfermedades. Pero los experimentos más recientes que realmente analizaron la saliva, mostraron que menos de un tercio de los corredores que pensaron que se habían resfriado realmente lo hicieron. Estadísticamente, sus probabilidades de enfermar eran más o menos las mismas que las de cualquier otra persona.
Los atletas probablemente malinterpretaron alergias en sus vías respiratorias después de la carrera como un resfriado, dice John Campbell, profesor de la Universidad de Bath y coautor de la nueva revisión.

Mientras tanto, los científicos encontraron que los nuevos estudios técnicamente sofisticados que usan animales socavan otros aspectos del dogma sobre el ejercicio y la inmunidad.
En estos estudios, se tiñeron las células inmunitarias de los ratones, lo que permitió a los científicos rastrear su ubicación. Cuando los ratones corrieron, posteriormente, muchas de las células se movieron de varios tejidos al torrente sanguíneo, como sucede en las personas.

Pero después del ejercicio, estas células no murieron en masa. En cambio, el seguimiento reveló que se trasladaron a otro lugar, migrando a las entrañas o pulmones de los animales, porciones del cuerpo que se podría esperar que necesiten ayuda inmunitaria adicional después del ejercicio intenso. Unas pocas células inmunes también fluyeron a la médula ósea, donde se piensa que activaban células madre para crear células inmunitarias adicionales.

En esencia, el sistema inmune de los roedores había reforzado sus defensas en áreas vulnerables del cuerpo después del ejercicio al redirigir las células de la sangre.
Si bien este seguimiento en vivo de células inmunes después del ejercicio no  se ha hecho en humanos, los investigadores sospechan que este escenario explicaría por qué los niveles de células inmunes en la sangre de los atletas vuelven a la normalidad dentro de, aproximadamente, 24 horas después de una carrera. “El cuerpo no puede reemplazar las células tan rápido, entonces deben regresar a la sangre desde otros lugares”.

"La gente no debería posponer el ejercicio por temor a que bajen las defensas de su organismo, ya que esto no ocurre", asegura el Dr. Campbell. "El ejercicio es bueno para el sistema inmunológico".


Referencia:
https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fimmu.2018.00648/full

Los alimentos crudos y la salud mental


vegetales



Según una nueva investigación publicada en la última edición de “Frontiers in Psychology”, la ingesta de frutas y verduras crudas se asocia con una mejor salud mental que la ingesta de frutas y verduras procesadas.

Investigadores de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda hallaron que las personas que consumen más frutas y verduras crudas experimentan menos síntomas depresivos, un estado de ánimo más positivo y mayores niveles de satisfacción. La palabra clave aquí es crudo
Los autores del estudio encontraron que las personas que comen más frutas y verduras procesadas (cocidas o enlatadas) mostraron alguna mejora en el estado de ánimo positivo, pero no experimentaron menos depresión o una mayor satisfacción con la vida.


La investigación

Primero, se encuestó a 422 adultos que viven en los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Los investigadores evaluaron a los participantes en cuanto a su consumo de frutas y verduras crudas y procesadas, posteriormente se realizó un test para evaluar la salud mental de cada individuo. Asimismo se midió el peso y el IMC (índice de masa corporal) de cada persona.
También se completaron diferentes cuestionarios que les informaran sobre el estilo de vida y la información demográfica de los participantes, por ejemplo, el estado socioeconómico, el sueño, la actividad física, el tabaquismo y el consumo de alcohol.

Utilizando modelos estadísticos avanzados que tomaron en cuenta el estilo de vida y las diferencias demográficas entre los encuestados, los investigadores pudieron aislar el efecto del consumo de frutas y verduras en la salud mental. Los autores del estudio descubrieron que “la ingesta de frutas y verduras crudas predijeron una reducción de los síntomas depresivos, un estado de ánimo más positivo y mayor satisfacción vital, mientras que el consumo de frutas y verduras procesadas solo predijo un estado de ánimo positivo más alto".


Por lo tanto, la conclusión no es que comer frutas y verduras cocidas o enlatadas te hará daño, sino que no ayudará a tu salud mental tanto como al comer sus contrapartes crudas.


Los investigadores también analizaron los alimentos crudos específicos que estaban más asociados con el bienestar mental. Los 10 principales alimentos crudos relacionados con una mejor salud mental fueron:

Zanahorias
Plátanos
Manzanas
Espinaca
Pomelo
Lechuga
Frutas cítricas
Moras
Pepino
Kiwi


Referencia:
https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2018.00487/full



Los adultos mayores pueden no necesitar vitamina D para prevenir caídas y fracturas


adultos mayores


Muchos adultos mayores deben evitar tomar vitamina D y suplementos de calcio para prevenir caídas y fracturas y, en cambio, centrarse  en ejercicios físicos para mejorar el equilibrio y la coordinación.

Es la conclusión de un estudio del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos (USPSTF) de Estados Unidos sobre prevención de caídas y fracturas.
Esto se produce en medio de un creciente debate en la comunidad médica sobre el papel de la vitamina D, que en dosis bajas puede ayudar a algunas personas, pero está relacionada con un mayor riesgo de fracturas, caídas, cálculos renales y ciertos cánceres en dosis más altas.


"La vitamina D no debe consumirse para prevenir caídas en adultos mayores, dosis bajas de vitamina D y calcio no previenen fracturas en hombres ni mujeres posmenopáusicas", dijo el vicepresidente del Grupo de Trabajo Dr. Alex Krist, de Virginia Commonwealth University en Richmond.


"Si las personas sanas toman vitamina D únicamente por estas razones, probablemente deberían dejar de tomarla. Sabemos que hay intervenciones más efectivas para las personas preocupadas por las caídas, como el ejercicio" agregó Krist.


La vitamina D ayuda al cuerpo a usar calcio y supuestamente ayuda a mantener la salud ósea. La ingesta diaria recomendada de vitamina D para la mayoría de los adultos es de 600 UI, o 800 UI después de los 70 años.


Algunas personas toman vitamina D porque esta no se encuentra en muchos alimentos, aunque se puede encontrar en hígado de ternera, salmón o sardinas en conserva, queso y yemas de huevo, así como en leche fortificada y jugo de naranja.
Obtener vitamina D y calcio de los alimentos se ha relacionado con un menor riesgo de disminución de la densidad ósea, conocida como osteoporosis, que puede contribuir a evitar caídas y fracturas entre los adultos mayores. Pero aún no hay suficiente evidencia para determinar los beneficios y los daños de tomar vitamina D o suplementos de calcio para prevenir fracturas en hombres o mujeres que no han pasado por la menopausia, concluye el estudio.

Después de la menopausia, cuando disminuyen los suministros de la hormona estrógeno, puede aumentar el riesgo de osteoporosis, la investigación no recomienda evitar dosis muy bajas de vitamina D y calcio para prevenir las fracturas. Sin embargo, todavía no hay suficiente evidencia para determinar las ventajas o los daños de las altas dosis.
El ejercicio, sin embargo, si puede reducir el riesgo de caídas y también disminuir la probabilidad de caídas que causen lesiones graves, dijo la Dra. Janelle Guirguis-Blake, investigadora de la Universidad de Washington en Seattle.
Cada vez más, los doctores se están enfocando en otros métodos para la prevención de caídas y fracturas que incorporan actividades de ejercicio y equilibrio, y además abordan situaciones que contribuyen a caídas como pérdida de visión y efectos secundarios de medicamentos, dijo el Dr. Jo Ann Manson, investigadora de la Escuela de Medicina de Harvard en Boston.

"Las nuevas pautas reconocen la limitada e inconsistente investigación hasta la fecha, y enfatizan que es importante ir más allá de la vitamina D y los suplementos de calcio para prevenir caídas y fracturas".
“Las nuevas directrices sugieren que el entusiasmo por la vitamina D y otros suplementos para la prevención de fracturas y caídas ha sobrepasado la evidencia”.
"Los adultos con alto riesgo (aquellos con osteoporosis o con mayor riesgo de fracturas o caídas) aún pueden ser buenos candidatos para la suplementación", agregó Manson. "Sin embargo, los nuevos informes enfatizan la investigación limitada e inconsistente hasta la fecha y el potencial daño con la dosificación de grandes dosis, y que tenemos que ir más allá de tomar vitamina D, y/o píldoras de calcio para prevenir fracturas y caídas".

Referencia:
https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2678595



El gen que da forma al cuerpo femenino también determina el riesgo de diabetes tipo 2

Científicos de la Universidad de Oxford han identificado un gen que en las mujeres está vinculado a la producción y ubicación de nuevas células de grasa, y que dicha ubicación contribuye a un mayor o menor riesgo de diabetes tipo 2.



cintura


El estudio examinó el efecto de un gen llamado KLF14. Los investigadores encontraron que las variaciones genéticas que controlan el KLF14 tienen poco impacto en el peso general, pero tienen un marcado impacto en el lugar donde se almacena el exceso de grasa en el cuerpo.
Particularmente en las mujeres, las versiones del gen que provocan que la grasa se deposite preferentemente alrededor de las caderas (en lugar de alrededor del abdomen) proporcionan protección contra la diabetes.

Las diferentes variaciones del KLF14 tienen un impacto en el desarrollo de las células de grasa, y un efecto sorprendente en su tamaño. En las mujeres que portan la versión del gen KLF14 que se asocia con un mayor riesgo de diabetes, estas células son mucho más grandes y llenas de grasa. Es probable que esto ocurra porque, en primer lugar, al ser más grandes, hay menos células de este tipo, por lo que cada célula necesita consumir más grasa. Esto produce células grasas insalubres e ineficientes que tienen más probabilidades de contribuir a la diabetes.

El estudio, que fue una colaboración internacional con el King's College de Londres, la Universidad de California y la Universidad de Pensilvania, también mostró que los efectos de estas variaciones genéticas eran específicos de las mujeres. Además, solo las versiones del gen heredado de la madre son los que están activos. 


En las mujeres que heredaron la versión de mayor riesgo del gen de sus madres, tienen un 30% mayor de probabilidades de sufrir diabetes.


Los descubrimientos proporcionan nuevos conocimientos sobre algunos de los mecanismos implicados en el desarrollo de la diabetes, y señalan que las anomalías en el tejido graso, así como en el hígado y en las células productoras de insulina del páncreas también pueden contribuir. Se anticipa que esta comprensión puede conducir a mejores formas de tratar y prevenir la diabetes en el futuro.

El Dr. Kerrin Small, experto en epidemiología genética y uno de los autores del estudio dijo que estos hallazgos proporcionan una de las comprensiones más completas de un dato genético: “se ha estudiado el gen KLF14 hasta el punto de que entendemos no solo dónde y cómo actúa en el cuerpo, sino también en cuales personas actúa”.

"Esperamos que al desarrollar estos hallazgos con más investigaciones para tratar de comprender por qué la variante genética solo afecta el riesgo de diabetes en mujeres, podamos contribuir a mejores planes de tratamiento y prevención, y avanzar hacia enfoques más personalizados de la enfermedad".

El profesor Mark McCarthy, otro de los autores dijo: Se sabe que el exceso de peso aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, pero este estudio muestra que no todas las grasas son iguales: el lugar donde se almacena cualquier exceso de grasa tiene un gran impacto en el riesgo de la enfermedad. Aquí identificamos un gen clave involucrado en las mujeres para determinar si el exceso de grasa se almacena alrededor de las caderas (donde tiende a estar libre de consecuencias metabólicas) o alrededor de la cintura (donde es particularmente probable que aumente el riesgo de diabetes).

“En lugar de suponer que las variaciones genéticas ejercen sus efectos de la misma manera en diferentes personas, este estudio destaca la importancia de adoptar un enfoque 'holístico' para comprender las causas de la enfermedad, examinando cómo funcionan los genes en diferentes tejidos y en diferentes sexos”.


Referencia:
https://www.nature.com/articles/s41588-018-0088-x


Calvicie: lo que necesita saber


calvicie

Perder el cabello a cualquier edad puede ser angustiante, pero aún más cuando es prematuro o severo.


Un poco sobre el cabello

Los pelos son diminutos ejes de una proteína llamada queratina. Están anclados en un grupo de células llamadas folículos capilares, que suministran oxígeno y nutrientes a la raíz (o bulbo) del cabello y lo lubrican con una sustancia oleosa.

El cuerpo humano está completamente cubierto de folículos capilares, excepto en las palmas de las manos, las plantas de los pies y los labios. En muchas partes, los folículos capilares son pequeños y los pelos que producen no crecen lo suficiente como para sobresalir del poro.

El cabello está en un ciclo constante de crecimiento, descanso y renovación. Los pelos crecen y luego se desprenden, pero debido a que crecen a diferentes velocidades, no todos desaparecen a la vez.


Se necesitan aproximadamente tres años para que los folículos capilares produzcan un cabello que crece, permanece, se cae y luego vuelve a crecer, lo que significa que el cuero cabelludo pierde entre 50 y 200 cabellos por día.


Cuando los hombres comienzan a quedarse calvos

En algunos hombres, el proceso de crecimiento del cabello se ralentiza. La fase de crecimiento de cada cabello gradualmente se hace más corta, y la fase de reposo se hace más larga. Finalmente, los pelos que crecen se vuelven tan cortos que apenas emergen de su folículo piloso.

El proceso comienza a los lados de la cabeza (arriba de las sienes) y en la corona, y se extiende desde allí. A medida que la línea del cabello retrocede, el tamaño también se agranda.
Esto se conoce como "calvicie de patrón masculino" o alopecia androgenética. Es el tipo más común de calvicie, que afecta a aproximadamente la mitad de todos los hombres a la edad de 50 y más del 80% a la edad de 70 años.


¿Qué hay de las mujeres?

Las mujeres también tienen pérdida de cabello, pero es menos común que en los hombres. Sin embargo, el patrón de pérdida de cabello es diferente: tiende a adelgazarse en la parte superior del cuero cabelludo en lugar de producir un parche de calvicie.
A menudo, en las mujeres afectará el 50% de su cabello, por lo que muchas mujeres no se pondrán realmente calvas, pero su cabello puede ponerse muy delgado.
Más de la mitad de las mujeres tienen una leve pérdida de cabello a medida que envejecen, pero solo el 15% de ellas desarrollan pérdida de cabello moderada o severa.


El papel determinante de la naturaleza

A pesar de lo que se pueda decir sobre el lavado o el largo del cabello, la pérdida de cabello es el resultado de factores genéticos y hormonales.
Son las hormonas andrógenas en nuestro cuerpo (producidas en diferentes cantidades por hombres y mujeres) las que hacen que los folículos pilosos se encojan y dejen de crecer.
Si esto sucede o no en una persona en particular, a qué edad comienza, y qué tan extenso será, dependerá de los genes de la persona.
Se cree que varios genes determinan qué tan susceptible es cada individuo a la pérdida de cabello, y estos pueden provenir tanto del lado de su madre como de su padre.

"Es la forma en que interaccionan los genes lo que determina que está sucediendo en la descendencia", dice el profesor Sinclair, especialista en calvicie de la Universidad de Melbourne "No es un fenómeno de todo o nada, no es como los ojos marrones o los ojos azules. Es un rasgo cuantitativo, así que la pregunta no es si te quedarás calvo, sino cuánta calvicie obtendrás".


¿Existe una cura?

La pérdida de cabello hereditaria relacionada con la edad es difícil de revertir, pero ya veremos algunas soluciones.

Si bien algunas personas usan productos como suplementos vitamínicos o remedios a base de hierbas para contrarrestar la pérdida de cabello, no existe evidencia sólida que demuestre que estos tratamientos ayuden.

Sin embargo, existen algunos tratamientos que pueden ayudar a disminuir o reducir la caída del cabello, o estimular el rebrote parcial.

"O tratas de bloquear la acción de la hormona (andrógena) en el cuero cabelludo, o tratas de estimular el cabello", agrega Sinclair.

Para bloquear la acción hormonal y ayudar a retrasar la progresión de la pérdida de cabello en los hombres, un médico o dermatólogo puede recetar Finasteride, un medicamento de venta con receta diseñada para tomarse una vez al día. Los efectos secundarios de esta droga son poco comunes, pero incluyen una disminución del impulso sexual y la disfunción sexual.

Cuando se trata de estimular el crecimiento del cabello, un médico o dermatólogo podría recomendar el Minoxidil, una loción, también ahora en forma de tableta, que se usa desde la década del 70 y está disponible sin receta (y es adecuado tanto para hombres como para mujeres). Sus efectos secundarios son poco comunes, pero incluyen sequedad, picazón y dermatitis en el cuero cabelludo.

También hay una serie de medicamentos específicos para mujeres que bloquean el efecto de las hormonas andrógenas y ayudan a retrasar la progresión de la pérdida de cabello.

El hecho de que un tratamiento particular sea o no efectivo puede depender de una serie de factores, incluido el grado de pérdida de cabello de una persona.


Cirugía de trasplante capilar

Las personas cuya pérdida de cabello es demasiado severa para medicamentos orales o lociones para el cabello, pueden considerar la cirugía de trasplante capilar.
Este es un procedimiento que involucra a un cirujano que toma tiras o tapones de cabello de la parte posterior o los lados de la cabeza, y los coloca quirúrgicamente en áreas donde no hay vello, o entre pelos en áreas de adelgazamiento.

Lo bueno es que recientemente un laboratorio japonés ha creado una máquina que realiza todo el procedimiento de forma automática. Mediante complejos algoritmos matemáticos, el sistema calcula las zonas del cuero cabelludo donde el pelo es más denso y grueso. A partir de allí, mediante decenas de pinzas, va quitando cabello de esa zona y lo va colocando en folículos donde no hay pelo. En un caso de calvicie leve, este procedimiento puede durar unos 30 minutos, en casos de calvicie severa puede durar algunas sesiones.

De igual forma, con cualquier tratamiento para la pérdida de cabello, es importante hablar primero con un dermatólogo o un médico especializado.


El ejercicio no tiene que ser prolongado para ser beneficioso, solo tiene que ser frecuente

Caminar 5 o 10 minutos varias veces al día o caminar 1 hora de una vez, es lo mismo en cuanto a beneficios para la salud y longevidad, según un nuevo estudio de patrones de actividad física y esperanza de vida.


ejercicio


La mayoría de las personas sabemos que las pautas de ejercicio aeróbico que se recomiendan es trabajar moderadamente durante, al menos, 30 minutos por día unas 5 veces a la semana. Con esto reducimos el riesgo de desarrollar determinadas enfermedades o de morir en forma prematura.

Estas muestras, publicadas por primera vez en 2008, se basaron en la mejor ciencia del ejercicio disponible en ese momento, incluidos varios estudios que indicaban que si las sesiones de ejercicio no duraban al menos 10 minutos, no aumentarían la capacidad aeróbica y resistencia de las personas.


Pero mejorar la resistencia no es lo mismo que mejorar la salud

Ahora, cuando los científicos comenzaron a planificar una actualización de las pautas de ejercicio de 2008, decidieron, como parte de su investigación, reunir diferentes estudios sobre episodios de actividad física y cuánto deben durar los entrenamientos para beneficiar la salud.

Comenzaron buscando datos confiables y objetivos sobre los hábitos de ejercicio de la gente común. Lo encontraron en la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición, realizada por décadas por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU. El mismo, detalla el estilo de vida y la salud de decenas de miles de hombres y mujeres.

Desde 2002, algunos de los participantes en NHANES (National Health and Nutrition Examination Survey) han usado acelerómetros para rastrear con precisión cuánto y cuándo se mueven durante el día.
Para el nuevo estudio, los científicos obtuvieron datos de 4840 hombres y mujeres mayores de 40 años que habían usado rastreadores de actividad.

Usando las lecturas de los acelerómetros, los autores determinaron cuántos minutos por día, en total, cada persona había pasado en actividad física moderada o vigorosa. Definieron actividad moderada como caminar a paso rápido y como actividad vigorosa a entrenamientos similares a trotar.

Los investigadores también analizaron cuánto tiempo había durado cada sesión de actividad física. Si una única sesión se prolongó durante más de cinco minutos, se consideró como ejercicio. Si fue menos de cinco minutos, se consideró actividad física esporádica, como caminar por un pasillo o subir un breve tramo de escaleras.

Finalmente, compararon los registros de defunción para determinar los participantes que ya habían fallecido.


Los autores encontraron que moverse fuertemente influyó en la longevidad. Los hombres y mujeres que eran menos activos físicamente (que realizaban ejercicios moderados durante menos de 20 minutos al día) tenían el mayor riesgo de muerte prematura.

Aquellos que se movieron con más frecuencia, especialmente si lograron alrededor de una hora en total de actividad física en el transcurso del día, redujeron su riesgo de mortalidad a la mitad. Y no importaba cómo acumulaban esos minutos. Es decir, obtuvieron el mismo beneficio si caminaban seguido o esporádicamente pero en repetidos episodios, y siempre que se movieran con frecuencia.


"El mensaje es que toda la actividad física cuenta", dice el Dr. William Kraus, profesor de la Universidad de Duke, que realizó el estudio con investigadores del Instituto Nacional del Cáncer.

Las pequeñas cosas que las personas hacen todos los días, como caminar de sus automóviles a la oficina o subir un tramo de escaleras, pueden sumarse y afectar el riesgo de enfermedad y muerte. En definitiva, si no puede dar un largo paseo, unas pocas caminatas cortas serán igualmente buenas para usted.


Referencia:
http://jaha.ahajournals.org/content/7/6/e007678


¿Es la aterosclerosis una enfermedad autoinmune?: Una dieta alta en grasas saturadas agota a las células inmunitarias que protegen las arterias

aterosclerosis

Una investigación del Instituto La Jolla para alergias e inmunología muestra cómo una dieta alta en grasas saturadas reduce las células inmunes protectoras de las arterias, convirtiéndolas en promotoras de la inflamación, lo que exacerba la acumulación de placa aterosclerótica. El equipo también descubrió que las lipoproteínas de alta densidad (HDL), más comúnmente conocidas como "colesterol bueno", contrarrestan este proceso, ayudando a las células inmunes protectoras a mantener su identidad y mantener las arterias limpias.

El estudio, publicado la semana pasada en la revista “Nature Communications” fue realizado por un equipo liderado por la investigadora Dalia Gaddis.

La inflamación es un factor clave en el endurecimiento y estrechamiento de las arterias, conocido como aterosclerosis, una afección que puede provocar un ataque cardíaco o un derrame cerebral. Los autores del estudio están investigando los roles que juegan las células inmunes en este proceso y cómo la función de diferentes células inmunitarias puede cambiar a medida que avanza la aterosclerosis.
"La gente piensa que la aterosclerosis es solo colesterol, dieta y ejercicio, pero en realidad es una enfermedad autoinmune", dice Gaddis. "El bloqueo de las arterias se debe, en gran medida, a que el sistema inmunológico reacciona al exceso de colesterol y lípidos en las paredes de los vasos sanguíneos".

Los diferentes subconjuntos de células inmunes tienen funciones opuestas en la aterosclerosis: algunos contribuyen a la acumulación de placas y otros protegen contra ella, explica Gaddis. En el estudio actual, los investigadores se enfocaron en células protectoras llamadas células T reguladoras o Tregs.


Las Tregs previenen el desarrollo de la aterosclerosis. Pero los investigadores descubrieron que cuando los ratones son alimentados con una dieta rica en grasas saturadas, su número disminuye considerablemente.


Los investigadores querían rastrear las células T reguladoras en ratones durante este proceso para descubrir qué estaba sucediendo. Por lo general, los científicos buscan una proteína llamada Foxp3 para identificar las células T reguladoras, pero este marcador se pierde cuando las células se reprograman en otro tipo de células. Entonces se usaron ratones en los que las células T reguladoras se marcarían con dos marcadores fluorescentes. Uno, un marcador amarillo en la proteína Foxp3, les permitió reconocer fácilmente todas las células T reguladoras. La segunda etiqueta -una roja- también sería producida por células T reguladoras y luego retenida independientemente de su destino, lo que permitiría al equipo rastrear las células de los vasos sanguíneos y las placas ateroscleróticas, incluso si cambiaran su identidad y dejaran de producir Foxp3.

Para comenzar el experimento, se alimentaron a algunos de los ratones con una dieta rica en grasas saturadas. Después de 15 semanas, se examinó las células inmunes de los roedores. Las diferencias fueron claras, se encontraron células T reguladoras en la aorta (la arteria grande que transporta la sangre desde el corazón al resto del cuerpo) de todos los ratones. Pero en los animales que habían consumido la dieta alta en grasas, también se encontraron cantidades significativas de "ex Tregs" en los ganglios linfáticos y la aorta.

Los análisis moleculares revelaron que algunas de las células T reguladoras se habían convertido en células T auxiliares foliculares (Tfh). Estos son componentes críticos del sistema inmunitario que ayudan al cuerpo a combatir infecciones virales y bacterianas. Poco se sabía, sin embargo, sobre cómo afectaban a la aterosclerosis.
En nuevos experimentos los autores  observaron que las células Tfh promueven la aterosclerosis. Al bloquear la generación de células Tfh, los científicos pudieron reducir el desarrollo de placas en las arterias de ratones alimentados mayoritariamente con grasas saturadas.

En el siguiente paso el equipo quería saber si el HDL (colesterol bueno), podría proteger contra la aterosclerosis al evitar la pérdida de células T reguladoras. Pusieron a prueba esta idea administrando el componente principal de HDL, una proteína llamada apolipoproteína AI, a sus ratones. Con este tratamiento, las células T reguladoras resistieron los efectos de la dieta alta en grasas y no se transformaron en células Tfh.

Este estudio ofrece una imagen más clara de cómo la dieta y el sistema inmunitario interactúan para dar forma al riesgo cardiovascular.
"Con una dieta rica en grasas saturadas, las células protectoras cambian a células dañinas, causando más inflamación", dice Gaddis. "Lo que estamos descubriendo es que el HDL ayuda a preservar las células protectoras contra los cambios dañinos que ocurren durante el desarrollo de la placa de aterosclerosis".


Referencia:
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29545616


Las mujeres en buena forma física tienen casi un 90% menos de probabilidades de desarrollar demencia

Un estudio comenzado en Suecia y seguido durante más de 40 años, quería investigar si una mayor capacidad cardiovascular en la mediana edad estaba asociada con un menor riesgo de demencia en mujeres. 


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Una muestra basada en 1462 mujeres de 38 a 60 años de edad fue examinada en 1968. De estas, una submuestra que comprendió a 191 mujeres completó una prueba de ciclismo ergométrico para evaluar la aptitud cardiovascular. Los exámenes posteriores de incidencia de demencia se realizaron en 1974, 1980, 1992, 2000, 2005 y 2009. La demencia se diagnosticó según los criterios del DSM-III-R sobre la base de información de exámenes neuropsiquiátricos, entrevistas y registros hospitalarios hasta el 2012.

Los resultados indicaron que las mujeres con una buena condición física en la mediana edad, tenían casi un 90% menos de probabilidades de desarrollar demencia décadas más tarde, en comparación con las mujeres moderadamente aptas, según lo publicado en “Neurology”, la revista médica del Academia Americana de Neurología. El estudio midió la aptitud cardiovascular de las mujeres en base a una prueba de ejercicio.


Cuando las mujeres muy aptas físicamente padecieron demencia, desarrollaron la enfermedad, en promedio, 11 años más tarde que las mujeres con un estado físico moderado.


“Estos datos nos dicen que mejorando la condición cardiovascular es posible retrasar, o incluso evitar, el desarrollo de demencia” dijo la investigadora Helena Hörder, de la Universidad de Gotemburgo, una de las autoras de la investigación.
"Sin embargo, este estudio no muestra causa y efecto entre la aptitud cardiovascular y la demencia, solo muestra una asociación. Se necesita más investigación para ver si una mejor condición física podría tener un efecto positivo sobre el riesgo de demencia y también para observar en que momento de la vida es más importante tener una buena condición física”.

Para el estudio, las 191 mujeres con una edad promedio de 50 años, realizaron una prueba de ejercicio en bicicleta hasta que se agotaron para medir su capacidad cardiovascular máxima. La carga de trabajo pico promedio se midió en 103 vatios. Un total de 40 mujeres cumplieron con los criterios para un alto nivel de condición física, de 120 vatios o más. Un total de 92 mujeres se encontraban en la categoría de aptitud física media; y 59 mujeres estaban en la categoría de baja actividad física, definida como una carga de trabajo pico de 80 vatios o menos, o que se les hayan suspendido las pruebas de ejercicio debido a la presión arterial alta, dolor en el pecho u otros problemas cardiovasculares.

Durante los siguientes 44 años, las mujeres se sometieron a pruebas de demencia seis veces. Durante ese tiempo, 44 ​​de las mujeres desarrollaron demencia.


El 5% de las mujeres muy aptas físicamente desarrolló demencia, en comparación con el 25% de las mujeres con un estado moderado y el 32% de las mujeres con baja capacidad física. Las mujeres muy en forma tenían un 88% menos de probabilidades de desarrollar demencia que las mujeres moderadamente en forma.


riesgo demencia


Entre las mujeres que tuvieron que suspender el examen de ejercicio físico debido a problemas, el 45% desarrolló demencia décadas más tarde. "Esto indica que pueden estar ocurriendo procesos cardiovasculares negativos en la mediana edad que podrían aumentar el riesgo de demencia mucho más adelante en la vida", finalizó Hörder.


Referencia:
http://n.neurology.org/content/early/2018/03/14/WNL.0000000000005290